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lunes, 25 de julio de 2011

Capitulo 16.- ¡SORPRESA!


Se mordió el labio inferior mientras me miraba de arriba abajo…Y de repente ¡ZAS! Me agarra por la cintura y me acerca a él, estamos demasiado cerca, cierro los ojos y….


¡Me da un beso en la comisura de los labios y sale corriendo! ¿Pero que significa esto? ¿Quiere…. Pero no puede? Jodeer….

Intenté pensar que lo ocurrido fue un lapsus, que no había existido que fue algo…. Extraño… pero se me hizo imposible.
Iba a entrar en casa, me sentía… ¿extraña? Si, creo que si, esa es la definición perfecta.
Antes de que yo entrara, salió papa con la bolsa de basura para tirarla fuera.
¡UPS! ¡CÓMO HUELE!
Si, ¡cómo una mierda! Me entraron nauseas por culpa del olor, me maree, veía que todo daba vueltas y…….

-Joder…-Gruñí un poco mareada..

-¡Nena! ¡Dios mío mi niña!-Gritó una señora que me abrazaba y lloraba.-Nena, ¿estás bien, cariño?

-Si, creo que si… ¿es usted la enfermera?-Pregunté confusa.

-Hector, llama al doctor. ¡CORRE!-Gritó a un hombre que estaba en la puerta con una cara desesperada. Esa señora tan extraña que me decía mi niña lloraba más que nunca. Y ese señor llamado Hector salió corriendo fuera de la habitación, después llego con un señor que tenia una bata blanca.

-¡Dejenla! ¡Apartese de ella Sofia!-Gritó el de la bata blanca.

¿Qué pasa? ¿Qué tengo? Me están tratando como a un bicho raro…

-Aver, Lourdes, mirare.-Siguió el de la bata. Le miré a sus ojos verde oscuros tan profundos, son unos ojos muy bonitos.

-Ahora cuenta conmigo…-Dijo con una voz muy tranquilizadora.

-1….2….3...-Comenzamos a decir los dos lentamente...

-Venga, intenta recordar…-Paró de repente de contar, pero sin prisas.- ¿Quién es esa señora?

Cerré los ojos e intenté visualizar...intenté recordar y, de repente...-¡¡¡MI MADRE!!!-Y fui corriendo a abrazarla.-Por favor, ¡decidme que ocurre! ¿Por qué me desmayo constantemente, y, ¿por qué llorabas mama? ¿¿¡¡Qué pasa!!??

-De acuerdo.-Asintió el doctor.-Te lo explicare. Ven.-Me hizo un gesto para que me sentara en la cama y ahí fui yo y me senté, él se puso al lado mia.-Haber, Lourdes, lo que ocurre esque sufre leves desmayos porque tu mente…. Como te lo digo…. Tu mente... ¡se apaga! Como si necesitara descansar…

-¿Y porque ahora no me acordaba de quien era mi madre?-Pregunté ansiosa.

-Pues… porque cuando tu mente se apaga… haber... ¿no te han dicho que tu mente es como un ordenador?

-Si.-Asentí con la cabeza.

- Entonces, cuando te desmayas, es como si tu mente se reiniciara, y que puede pasar cuando se reinicia…

-Que…-Hice un amago para que continuara.

-Pues lo que puede pasar cuando se reinicia es que pierde algún archivo, pero puede recuperarse, como te ha pasado a ti.-Me explicó, seguía con esa voz tranquilizadora, aunque ahora mismo no hacía mucho.

-¿Hay cura?-Pregunté desesperada, y con las lágrimas saltadas.

-Bueno, hay unas pastillas que puedes servirte para fortalecer la mente y a lo mejor evitamos los desmayos, y si, empiezas a tomartelas y no te desmayas en unos cinco días, puede que tu mente se haya fortalecido y no te ocurra esto más.

-Demelas.-Susurré.

Yo no movia mi cara, solo mi boca, no hacia ningún movimiento, estaba seria, esto no me hacia ni puta gracias, iba a reventar.

-Pero esto e…-No le dejé terminar y le interrumpí.

-¡QUE ME LAS DES JODER! ¡DAMELAS! ¡¡¡DAMELAS!!!-Grité desesperada y, acto seguido me eché a llorar, lloraba y lloraba, y gritaba, estaba hay en el suelo, llorando sin parar.

Eso que me había dicho ese tío de ojos verdes me dolió, mi madre me trajo una camiseta blanca de tirantas básica, una sudadera azul oscuro con letras en amarillo, unas mallas negras y mis nikes azules para que me vistiera.

Mi madre recogió la receta y las pastillas y por fin salimos de aquel infierno blanco.

Me puse mi capucha y nos fuimos, llegamos a casa. A los cinco minutos llegó Pedro.

-¡Mi niña!-Gritó. Yo no le dije nada, solo le abrazé. Estaba como una mierda.

-Eh eh, ¿te ha pasado algo?-Preguntó alejándome un poco de él.

Estaba preocupado el pobre, nos fuimos a dar una vuelta y le solté la excusa de Alberto y le conté lo ocurrido esos dos días (saltándome los desmayos)

-Uf…. ¿Vaya bajon no? Tranquila, él es asi, se siente culpable, intenta explicarle todo, pero sin que el se lo espere. ¿Vale? Veras como todo saldrá bien.-Y volvió a abrazarme.

-De acuerdo, que bien me ha venido hablar contigo, te echaba de menos.-Y le abracé más fuerte.

-Pues no me he ido a ningún sitio.- Y comenzó a reir.

-Para mi si, no te alejes nunca porfa.-Yo no me reia, y le abraze de nuevo.

-¿De verdad que no ha pasado nada más?-Estaba preocupándose.

-No, claro que no.- Sonreí.-Solo que no quiero perderte.

-¡Mi pequeñaja.- Y rió a carcajada limpia.

Eran las seis de la tarde, y fuimos a mi casa a coger unos zumos, cuando entramos……

-¡¡¡¡SORPRESAAA!!!!-Gritó un montón de gente dentro de la casa. Yo pegé un bote del susto mientras Pedro se reía.

-¿Qué es esto?-Pregunté con la mano en el corazón y respirando hondo.

-Feliz cumpleaños.-Musitó con una leve sonrisa. Y saco un paquetito de su mochila

-¡Aiissssh! ¡Me habeis preparado una fiestaa de cumpleaños sorpresa! ¡GRACIAS!-Y abrace a Pedro, después fui saludando y recogiendo los regalos y si, allí estaba él, con unos vaqueros y una camiseta celeste, con su pelo hacia el lado y esos ojos que me volvían loca. Y allí estaban todos, pero todos eran los chicos… faltaban ellas… Estaban Fede, Tomás, Carlos, Dani, Alberto y Pedro.. Pero faltaban Sonia, Amalia y Diana, sin ellas… no es lo mismo 

-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos Lourditas cumpleaños feliz ¡BIEN!.-Mire hacia atrás, ¿quién estaba cantando? 

Atrás mia había tres portátiles y en uno estaba Sonia, en otro Amalia y en el ultimo Diana.

-¡No podíamos perdernos el cumpleaños de nuestra nena!-Gritó Diana desde la webcam.

-No estamos allí, ¡pero teóricamente si!-Gritó Amalia nerviosa entre risa y risa.

-¡Ya te daremos nuestros regalos cuando llegemos!-Sonrió Sonia.

-¡No hace falta que me hagáis regalos, esto es lo mejor que hay!-Grité yo emocionada y le di un abrazo a los tres ordenadores. Jajaja.

Hablé un rato con ellas pero se tuvieron que ir, empezamos a poner música. También habia una tarta riquisima!

-La hemos hecho nosotros.-Me informó Tomás.

-Con un poquitin...-Añadió Pedro.

-Mucha...-Continuó Fede.

-¡AYUDA!-Acabó Alberto y se empezaron a reir todos.

Estuvimos un rato bailando y nos comimos la tarta (¡Entera! aunque la mayoria se lo comió Fede, jajaja.)

-QUE ABRA LOS REGALOS, QUE ABRA LOS REGALOS,QUE ABRA….-Corearon todos.

-Vale, vale, está bien.-Empecé a reir.

Empecé por el de Carlos y Tomas. Me regalaron una camiseta negra con Campanilla en colores fluorescentes.

-¡ME ENCANTA!-Exclamé.

-¿De verdad que te gusta?-Preguntaron preocupados.

-¡Si!-Y les di un abrazo fuerte, fuerte.

-¡Venga enana! ¡Ahora el nuestro! ¡El nuestro, nuestro!

Quité el lacito y rompí el envoltorio, eran unas RayBan de vista, como las que yo queria, jaja.

-¡Waaaaaaaaaaaaaaw!-Exclamé

-Nos enteramos que querías unas.-Dijeron.

-¡Si!-Sonreí feliz.

Fede comenzó a reir.-¡Ves te dije que a la enana le gustaría!

-¡Gracias grandullones!-Y les di otro abrazo.

Ahora le tocaba a Pedro, ¿otra vez?

-Tu ya me diste un regalo que tengo arriba, el oso de peluche.-Le dije.

-Si, pero el oso de peluche gigante era uno de los regalos, este es otro.

-Oso de peluche gigante…-Susurró Alberto pensativo.

-Toma, ábrelo.-Me mostró el paquetito.

Rompí el envoltorio.
Era una gorra NY lila con las letras en blanca, exactamente como yo la quería.

-¡Ostias…!-Exclamé

-Me acordé de cuanto me decias que querías una…-Sonrió Pedro. 

-Si estas gorras son carísimas…-Musité.

-¿Y? Tu vales mucho más.-Dijo con la pedazo sonrisa que tiene.

-Ainshhhhhhhhh.-Le abracé super fuerte, pero el más, jajajaja

-¡Ahora toca el mio!-Gritó impaciente Alberto.

-Haber que me has regalado.-Reí.

-Creo que te va a gustar.-Sonrió. Me regaló una cajita, dentro estaba el regalo.

Abrí la cajita lentamente, de vez en cuando le miraba y le sonreía, aunque él parecía más bien nervioso… abrí la tapa y……………….

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