Pegó un bote, creo que le asusté, se quitó los cascos rápidamente, se incorporo y me miro.
-¿Qué haces aquí?- Me espetó cabreado.
-Lo siento…-Musité.
-Lo siento… por favor escucha…
Me interrumpió.-¡NO! ¡NO QUIERO ESCUCHARTE! Aquella noche en tu casa, cuando te iba a besar no te detuviste, seguiste besándome, ¡sí! ¡Seguiste! Pero fuí yo quien paré, porque me imaginé que había algo entre Oscar y tú, preguntabas demasiado por él, además, os vi aquella noche que fuisteis a cenar los dos juntos, ahí descubrí que estábais juntos, ¿y que pensabas utilizarme para engañar a mi amigo?
-¡ALBERTO! JODER NO ES LO…
Me interrumpió de nuevo.-No, ¿no es lo que pienso no? Es…
-Porque a ti… ¿qué?-Dijo para qué siguiera.
-Nada, da igual, déjalo, no me creerías, pero que sepas, que todo lo que he dicho de Oscar es cierto…
-¿Y porque has venido?
-Estaba preocupada por ti, le acabo de gritar a Oscar que me dejara en paz y he venido corriendo a buscarte.
-Toma, sécate esas lágrimas.-Mostró un pañuelo que siempre llevo encima porque me lo hizo mi abuela cuando yo tenía 10 años, y era mi amuleto.
Me quedé sorprendida.-Si esto es…
De nuevo volvió su cara hacia el Ipod para mirar fotos, esta vez, me fije yo también, ¿pero que es esto?
-Emm… Si.. pero…¿qué haces con tantas fotos mías?
-No te puedo tener cerca siempre, y ahora me quitarás el pañuelo, solo me quedan las fotos.
-¿Qué?
-Toma, para ti.
-Si, quédatelo.-Sonreí.
-¿Qué? ¿Qué pasa?
-¡Tu corre!
-¡Cierra los ojos!-Dijo en un tono divertido.
-¿Qué?
-¡Qué los cierres!
Me encontré con más gente, que no conocía de nada, que me dijo hacia donde había ido Alberto.
-¡El chico del pelito largo corrió hacia halla!-Señaló un hombre hacía una calle bastante grande.
-¡Gracias!-Grité mientras le decía adiós con la mano.
-¿Eres Lourdes? Alberto corrió por esa calle!-Me dijo una chica de una floristería, que me señaló a una calle un poco más oscuro, que no llevaba a ninguna calle más.
Finalmente llege a un prado lleno de flores, a lo lejos, ví a Alberto sentado en la hierba.
-¿Dónde estamos?-Pregunté mirando a mi alrededor.
-En el bosque Waterwell, ¿nunca has venido aquí?
-Mmmm… Creo que si… ¡Si! He venido, pero no a esta parte…
-Ya… me lo imaginaba, este sitio es un poco… secreto. Se llega por la parte trasera del bosque, mi abuelo me traía de pequeño.
-Es precioso.-Sonreí y me senté al lado suya.
-Toma.-Extendió la mano, que tenía escondida detrás, era un ramo de flores moradas y blancas, no estaba muy preparado, tenía un papel blanco alrededor, pero mi me pareció precioso.
-Vaya… ¿te ha dado tiempo a ir a una floristería?-Empecé a reirme impresionada.
-Favorito.-Terminé su frase.
Nos pasamos todo lo que quedaba de tarde riéndonos, y algunas veces nos acercábamos, parecía que nos íbamos a besar, pero no llegamos eso… era algo muy emocionante…
Fuimos caminando hacia mi casa de la mano…
-¿Te… Te ha gustado esta tarde?-Preguntó preocupado.
-Me ha encantado.-Sonreí.
Sonrió aliviado.-Y te creo lo de Oscar, lo siento, pero soy muy celoso…
-Bueno….
-Bueno…
Miramos alrededor, después no miramos a los ojos, las bocas, los ojos, las bocas….
Vi como cerraba los ojos…. Yo hice lo mismo… abríamos y cerrábamos los ojos muy poco de vez en cuando, nos acercamos más, y más y más y…………………..
No hay comentarios:
Publicar un comentario