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martes, 26 de julio de 2011

Capítulo 18.-¿Dónde está Alberto?

-Hola...-Susurré con un hilo de voz.

Pegó un bote, creo que le asusté, se quitó los cascos rápidamente, se incorporo y me miro.


-¿Qué haces aquí?- Me espetó cabreado.

-Lo siento…-Musité.

-Da igual, ahora vete.-Se apoyó de nuevo en el muro. No me miraba a la cara, solo miraba su Ipod, estaba viendo fotos, y las pasaba, una, otra, otra… pero en realidad, las miraba, pero no las veía.

-Lo siento… por favor escucha…

Me interrumpió.-¡NO! ¡NO QUIERO ESCUCHARTE! Aquella noche en tu casa, cuando te iba a besar no te detuviste, seguiste besándome, ¡sí! ¡Seguiste! Pero fuí yo quien paré, porque me imaginé que había algo entre Oscar y tú, preguntabas demasiado por él, además, os vi aquella noche que fuisteis a cenar los dos juntos, ahí descubrí que estábais juntos, ¿y que pensabas utilizarme para engañar a mi amigo?

-¡ALBERTO! JODER NO ES LO…

Me interrumpió de nuevo.-No, ¿no es lo que pienso no? Es…


Ahora le interrumpí yo.-¡PERO DÉJAME HABLAR DE UNA MALDITA VEZ! ¡Todas las veces que has intentado besarme o has estado cerca, nunca me has dejado hablar! ¡Ahora escuchame! ¡NO!.-Suspiré e intenté relajarme un poco.- No estoy con Oscar, te lo dije y te lo repito, es un amigo de la infancia, y pensé que se había enfadado conmigo, yo, cuando fui a cenar con el fue porque surgió, y porque hacía tiempo que no le veía, en ese momento yo desconcia que me quería, ¡NO LO SABIA! Y después me besó sin mi consentimiento, ahora no me deja en paz, ¿vale? Quiere que le bese pero ¡no! No quiero besarle, porque a mi…-De repente, me quedé callada, no sabía si decirle que me gustaba, ¿y si no se lo creía y se cabreaba mas todavía? No sabia que hacer….


-Porque a ti… ¿qué?-Dijo para qué siguiera.


-Nada, da igual, déjalo, no me creerías, pero que sepas, que todo lo que he dicho de Oscar es cierto…


-¿Y porque has venido?


-Estaba preocupada por ti, le acabo de gritar a Oscar que me dejara en paz y he venido corriendo a buscarte.


-Toma, sécate esas lágrimas.-Mostró un pañuelo que siempre llevo encima porque me lo hizo mi abuela cuando yo tenía 10 años, y era mi amuleto.


Me quedé sorprendida.-Si esto es…

-Si, lo sé, es tuyo, el día de la fiesta en mi casa se te cayó. Te lo iba a dar, pero no se por qué, quería quedármelo, deseaba quedármelo, y eso hice, lo guarde en mi bolsillo, aunque lleva mucho tiempo conmigo, sigue oliendo a tí.-Intentó una leve sonrisa, pero de momento cambió la cara y se puso a ver fotos en su Ipod.

-Gracias….-Yo también sonreí.-Me sequé las lágrimas pero claro, me extendí el maquillaje y parecía un payaso triste.

Alberto me miro, y emitió una risita.-¿Sabes? Ahora por llorar estás más fea, pero en realidad, solo un poco menos guapa, porque tu nunca podrías ser fea.-Estaba mucho más tranquilo, y me mató con lo que me dijo…

De nuevo volvió su cara hacia el Ipod para mirar fotos, esta vez, me fije yo también, ¿pero que es esto?

Me acerque mas para verlas mejor…-¿Te gustan?-Me preguntó Alberto. Me miró sonriente, eran fotos mías.

-Emm… Si.. pero…¿qué haces con tantas fotos mías?

-No te puedo tener cerca siempre, y ahora me quitarás el pañuelo, solo me quedan las fotos.

-Toma.-Estiré el brazo y le mostré el pañuelo.

-¿Qué?

-Toma, para ti.

-¿Me lo das…?-Se le iluminaron los ojos mientras lo cogía lentamente y se lo guardaba en el bolsillo.

-Si, quédatelo.-Sonreí.

-Gracias.-Y me dio un beso en la mejilla.-¡Ven, corre!-Me cogió de la mano y empezó a correr.

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-¡Tu corre!

-¿Pero a dónde vamos!-De repente, paramos en seco.

-¡Cierra los ojos!-Dijo en un tono divertido.

-¿Qué?

-¡Qué los cierres!

-¡Vale, vale!-Cerré los ojos, y escuché a alguien correr. Abrí los ojos de nuevo y… ¿Dónde está Alberto?

Miré a mi alrededor, y un camarero de un bar que estaba escuchando todo dijo.-Ha ido hacia allí chica.-Me señaló hacía una calle.

-¡Muchas gracias!-Grité.Empecá andar rapidito.

Me encontré con más gente, que no conocía de nada, que me dijo hacia donde había ido Alberto.

-¡El chico del pelito largo corrió hacia halla!-Señaló un hombre hacía una calle bastante grande.

-¡Gracias!-Grité mientras le decía adiós con la mano.

-¿Eres Lourdes? Alberto corrió por esa calle!-Me dijo una chica de una floristería, que me señaló a una calle un poco más oscuro, que no llevaba a ninguna calle más.

Finalmente llege a un prado lleno de flores, a lo lejos, ví a Alberto sentado en la hierba.

-¡Hola!-Saludó Alberto. Sonreía y movía la mano de un lado a otro. Yo mientras andaba hacia él.

-¿Dónde estamos?-Pregunté mirando a mi alrededor.

-En el bosque Waterwell, ¿nunca has venido aquí?

-Mmmm… Creo que si… ¡Si! He venido, pero no a esta parte…

-Ya… me lo imaginaba, este sitio es un poco… secreto. Se llega por la parte trasera del bosque, mi abuelo me traía de pequeño.

-Es precioso.-Sonreí y me senté al lado suya.

-Toma.-Extendió la mano, que tenía escondida detrás, era un ramo de flores moradas y blancas, no estaba muy preparado, tenía un papel blanco alrededor, pero  mi me pareció precioso.

-Vaya… ¿te ha dado tiempo a ir a una floristería?-Empecé a reirme impresionada.

-Si, lo que pasa que mi tía trabaja en una de por aquí cerca, me imagino que te ha dicho hacia dónde corrí,  y cuando te dejé con los ojos cerrados le envié un mensaje diciéndole que preparara un ramo de flores moradas, tu color..

-Favorito.-Terminé su frase.

Nos pasamos todo lo que quedaba de tarde riéndonos, y algunas veces nos acercábamos, parecía que nos íbamos a besar, pero no llegamos eso… era algo muy emocionante…

Fuimos caminando hacia mi casa de la mano…

-¿Te… Te ha gustado esta tarde?-Preguntó preocupado.

-Me ha encantado.-Sonreí.

Sonrió aliviado.-Y te creo lo de Oscar, lo siento, pero soy muy celoso…

-Da igual… No pasa nada.-Un momento, un momento, ¿cómo que es celoso? Está insinuando que... ¿me quiere? Vaya... pero no me voy a hacer ilusiones, hasta que no me lo diga, no me lo creeré

-Bueno….

-Bueno…

Miramos alrededor, después no miramos a los ojos, las bocas, los ojos, las bocas….
Vi como cerraba los ojos…. Yo hice lo mismo… abríamos y cerrábamos los ojos muy poco de vez en cuando, nos acercamos más, y más y más y…………………..

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