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miércoles, 12 de octubre de 2011

Capítulo 34.- Lo siento...

A ver, me encantaría que mientras estáis leyendo el capitulo, estéis escuchando esta canción---> Richard Marx.- Right Here Waiting. ¿Vale? Buscadla en YouTube un momentín y empezáis a leer, ¡GRACIAS!
--Empieza el capitulo--


Salimos fuera y se quedó mirándome y me agarraba la mano. No me soltaba y cada segundo que pasaba me agarraba más y más fuerte. Tenía miedo, se lo notaba. Comenzamos a andar.

-¿Que querías decirme?-Comenzó él, no aguantaba más, necesitaba saberlo.

-Eh… Bueno.. Pues..-No sabía como decírselo, tenía miedo, tenía miedo de que se enfadara, de que no me entendiera. No sabía como iba a reaccionar, pero no podía retrasarme mas, si se lo decía más tarde, sería peor… Para los dos.

-Que… No quiero que sigamos hacia delante.-Entonces se paró en seco, miró hacia abajo cerró los ojos con fuerza y levantó otra vez la mirada, me miró con los ojos vidriosos. Seguía agarrándome la mano con fuerza, a lo mejor pensaba que si me soltaba, me perdería.

-¿Que.. Que quieres decir con eso?-Preguntó. Continuamos andando.

-No es por ti…

Me interrumpió…Es por mi, ¿no? ¿Ibas a acabar asi la frase? Que típico.-No nos mirábamos a los ojos, íbamos hablando, sin mirarnos, y agarrados de la mano. No nos soltamos en ningún momento. El cada vez me agarraba con mas fuerza, y otras se relajaba, pero me di cuenta de que yo hacía lo mismo.

-Sí, la iba a acabar así, pero por lo menos, tengo una explicación. Y es muy sencilla. No me voy a acordar de nadie. No sabré quienes son las personas que áquiero y me importan ahora, eso significa, que no recordaré lo que siento ahora. Es decir…

-Olvidarás que me quieres…-Parecía tenso, pero ya no apretaba, parece que lo había entendido, yo cerré los ojos con fuerza, y noté como caía una delicada lagrima por mi mejilla, no quería que él me viera llorar, pero de todas formas, dejé que cayera. Seguíamos sin mirarnos. Solo andábamos hacia delante y agarrados de la mano.

-Exactamente.-Contesté.

-Debemos evitar que pase.-¿Por qué es tan cabezota?

-No podemos hacer nada, voy a olvidarme de ti, y de todos. Lo siento… Pero de todas formas, quiero que seas feliz. Encontrarás a otra, ya verás.-En ese momento le miré, estaba destrozado. Yo solo sonreí, una sonrisa triste y confusa. Intenté decirle algo con esa sonrisa, intenté decirle ``No te preocupes´´ Pero creo que no funcionó.

-No voy a encontrar a otra.-Respondió él a mi sonrisa.

-Si, hay millones de chicas.-Intenté tranquilizarle.

-Ya pero no son como tú.

-Hay muchas chicas que se parecen a mi, a lo mejor no físicamente, pero sí en personalidad. Verás como sí.-Sonreí de nuevo con tristeza. Pero el no sonreía, al contrario, movió la cabeza como si yo no entendiera lo que quería decir.

-Pero no SON tú.-Me quitó la sonrisa, y volvimos a mirar al frente y seguimos andando. Ahora entendí lo que quería decir.

-Bueno, esto que esta pasando no lo podemos detener, ni aplazarlo, ni nada. Pasará y ya está.-Intentaba que entrara en razón.

-Pero yo no quiero que pase.-Pero nada, el seguía igual.

-Yo tampoco quiero, Alberto.-En ese momento se paró en seco y me soltó la mano. Sentí de repente que le perdí, que ya le perdí, fue como un tiro al corazón. Yo seguí andando con la esperanza de que me siguiera, pero al andar varios pasos y notar que nadie me seguía, me di media vuelta y los dos nos quedamos distanciados, mirándonos a los ojos. El estaba llorando, pero no emitía ningún gemido de tristeza. Tenía rabia, porque nos había tocado a nosotros, porque tuvimos mala suerte, apretaba los puños con fuerza.-Lo siento Alberto, pero es mejor asi, es mejor para ti.-Conseguí decir.

-¿Mejor? ¿Mejor ver como tu no sabes quien soy y mientras yo estoy con otra?-Aflojó las manos, me miraba con delicadeza. aunque hablaba con un tono borde, le entendía, yo estaría igual.

Pero no aguanté más y le dije la cruda realidad.-¡No sabre quien eres! ¡Me daría igual!-Subí el tono de voz, y moví las manos con fuerza, me alteré un poco, volví a ponerme seria y a tranquilizarme, aunque tenía los ojos muy vidriosos.

-Te quiero. Nunca te lo he dicho, pero creo que ahora es el momento adecuado.-Lo dijo sin ninguna expresión, bastó con lo que dijo.

-Yo también te quiero...-Me quedé pensativa, ¿por qué? Por qué me lo decía justo ahora? ¿Quería hacerme mas daño todavía? Me di cuenta, ahora soy yo la que lloraba, en realidad llorábamos los dos. Yo tampoco quería dejarle, quería seguir con él, quería seguir besándole abrazándole, que aparecíeran esas sonrísas tontas en nuestras caras cada vez que nos mirábamos, quería seguir a su lado y decirle lo mucho que le quería... Pero no podía hacerle esto, a él no.

-Entonces sigamos adelante.-Por un momento se le iluminó el rostro.

-No puedo hacerte esto. Lo siento… Verás como todo saldrá bien, tu mismo lo dijiste.-Mostré una sonrisa amargada, seguíamos un poco distanciados, el apretaba sus puños con fuerza de nuevo. Me dolía tanto ver esos ojos azules tan vidriosos… además… iba guapísimo con ese traje… De momento me vinieron todos los recuerdos de él… desde que me empezó a enamorar, ¿os acordáis cuando os lo describí? Jaja… ¡Me encanta Alberto! Jajaja… Ese pelo castaño tan precioso y suave que tenia… Me acuerdo cuando nos caímos en mi sofá, estaba apunto de besarme pero se arrepentió, y no lo hizo… Y yo me quedé allí toda sola.. Y ahora, estamos aquí, discutiendo porque quiero que se olvide de mí… como yo lo voy ha hacer de él. Empecé a llorar de nuevo, con más ganas, solté un fuerte gemido de dolor.

-Pe.. pero Lourdes.-Se preocupó e intentó tranquilizarme.

-No, Alberto, no hay peros que valgan ya, ya no hay marcha atrás… Lo.. Lo siento.-Miré hacia abajo y gemí otra vez, tosí un poco, me ahogaba con mi propio dolor. Me sentía tan mal con lo que estaba ocurriendo… Seguía mirando hacia abajo. No podía mirarle más a la cara. Escuché como el también gimió de dolor, también lloraba desconsoladamente. Escuché como empezó a andar.
Pensé que se iba. Pero no era así. Me abrazó con todas sus ganas y luego me besó, nuestras lenguas bailaban en nuestras bocas un dulce bals, nuestros labios encajaban perfectamente, notábamos nuestras lagrimas caer, volvió a abrazarme mientras los dos llorábamos fuertemente.

Susurró una última cosa, que espero no olvidar jamás.-No me olvides.... Por favor....
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¿Os gustó? Espero que os haya encantado. Y como habréis notado, porque vosotros sois muy listos, este es el último capítulo, ¿Qué os pareció? Bonito, ¿verdad? Pobres Alberto y Lourdes, aunque, vivieron unos momentos muy bonitos también. Y por favor, dejadme algún comentario, y decidme que os ha gustado más, lo que menos y también si os gustaría que hubiera una segunda parte, u otra novela. ¡GRACIAS!
(Seguidme en Twitter: @LourdesBieb)

sábado, 8 de octubre de 2011

Capitulo 33.-Hola, señorita.

-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE-----------------------


Me desperté con mucho ánimo y temprano, eran las 9:30 por ahí cuando me levanté. Me desperecé rápido, y me metí en la ducha del tirón, me espabilé y luego salí a vestirme.


Cogí unos pantalones rojos, una camiseta blanca con Mickey y unas sandalias blancas. Y también el colgante de Alberto, por supuesto. Y mis RayBan rojas, no podían faltar.
Baje y mi madre ya estaba desayunando.


-¡Venga anda! Desayuna algo, que nos queda mucha mañana por delante.-Gritó mi madre desde la cocina mientras yo terminaba de arreglarme.


-Ok-Contesté bajando la escalera de dos en dos. Desayuné dos tostadas con Nocilla (mmmm Nocilla) Y un vaso de zumo.


-¿Lista? ¿Te falta algo?-Mamá estaba terminando de meter los platos y vasos en el lavavajillas.


-¡No me falta nada! Ya he cogido todo.-Abrí la puerta dispuesta para salir.


-Pues voy a coger mi móvil y nos vamos, ¿vale?


-¡Va!-Fue a coger su bolso el móvil etc… Y salimos, aunque me acordé de una cosa.


-¿Mami tu no tenías que trabajar hoy?


-Pedí el día, bueno la mañana libre, empiezo a las 16:30, y tu padre y yo no volvemos hasta la noche, o mañana, ya te llamo o te mando un mensaje, que pena que no pueda verte con tu traje…


-¡Me sacaré muchas fotos tranquila! No te preocupes.


-Venga... vale, ¡busquemos tu traje!-Fuimos por un monton de tiendas, una, otra, otra, otra…..

En un momento llegó a ser aburrido (sí, aunque no lo parezca, puede llegar a ser aburrido) y entonces en una tienda lo vimos, era perfecto. Era un traje precioso, luego compramos todos los complementos. El conjunto quedo en un traje rosa bebé un poco más de las rodillas, de encaje, palabra de honor, con una tela negra rodeándome la cintura y un lazo detrás. Era precioso. Los complementos del mismo color del traje. Yo estaba alucinando.


-Seguro que estas guapísima esta noche.-Reía emocionada.

-¡Seguro! ¡Que ganas de que sea esta noche!-Llegamos a casa entre risas, fue uno de los mejores días con mi madre. Cuando llegamos comí un simple sándwich de pollo y luego subí a conectarme al ordenador. Tenía un mensaje privado...

''Aberto Rodriguez. Hoy, a las 8:39
Te quiero.
Escucha esta canción, te la dedico, en cierta parte. Tu ya me entiendes.
Demi Lovato- Don't Forget.''


Comencé a llorar mientras escuchaba la canción... Este tio me quería, joder, por fin mi sueño de tanto tiempo se hizo realidad, sonreí y luego comencé a reír a carcajadas, aunque esa canción fuera triste, yo estaba feliz de que me la hubiera dedicado y no iba a desperdiciar mis tiempos de ‘’memoria’’ lamentándome.
Miré la hora, creo que ya debería ir duchándome, eran las 18:15…
Bueno, vamos a la ducha.
Me quité la ropa lentamente y luego abrí el grifo, esperé a que se calentara un poco el agua y entonces entré, me lavé el pelo y me puse el agua un poco mas fría de lo normal, me relaja sentir el agua fría en al nuca. Salí con el pelo mojado, me hice un recogido que era una especie de moño rizado, precioso.


Después me maquillé y me pinté los ojos en marron y el rosa del traje, estaba genial. Me puse el conjunto, iba guapísima, mamá ya se había ido, y papá no estaba. Les llamaré para decirme que me voy ya.


-¡Hola!-Respondió ella al teléfono feliz.


-¡Hola mami! Que ya me voy para casa de Alberto.


-Vale, ten cuidadito anda, te quiero preciosa.


-¡Vale! Adiós mami, ¡te quiero!-Colgué.


Estaba super feliz, y muy nerviosa, a saber que se acababa de inventar Alberto, tenía una sonrisa tonta, sí como… cuando estas enamorado y esas malditas mariposas que a saber cuando te las has comido siguen vivas en tu barriga haciendo cosas raras que hacen que tengas cosquillas interiores, sí esas. Pues así me sentía yo ahora.


Me giré para cerrar la puerta y cuando saqué las llaves de la cerradura cerrada, escuché a mis espaldas.


-Hola, señorita.-Me gire sobresaltada, y luego reí aliviada.


-Pedrito, llevas unos días que me das unos sustos.-Reí divertida. Él tenía el brazo de forma para que me enganchara a él, y así hice. Fuimos hasta el final de la calle asi agarrados mirando al frente, super serios. Pero en un momento no aguantamos más y empezamos a reír a carcajadas, le di un besito en la mejilla.


-Si es que como me lo paso contigo no me lo paso con nadie.


-Sonrió divertido-Vas muy guapa.


-Gracias.-Sonreí. Fuimos hablando de tonterías, y riéndonos sin parar, llegamos a casa de Alberto, Pedro me miró y…


-Estas roja como un tomate.-Me miró sorprendido y empezó a reirse a carcajadas.


-¡Sht! ¡Calla!-Yo también reí nerviosa. Sí, ¿Qué pasa? Me daba vergüenza que Alberto me viera, en realidad, me daba vergüenza verle, no se porque, hoy en especial me sentía mas enamorada que nunca.
Pedro llamó a la puerta.


<<¡Ding dong!>>


Alberto abrió la puerta, iba igual que Pedro, con un traje de chaqueta, zapatos de charol, guapísimo, parece que íbamos a una boda o algo asi, jajaja.


-W... Wow...-Me miró de arriba a abajo sorprendido. Yo me limité a sonreír tímida, muy tímida.


-Va guapa, ¡eh!-Pedro le dió unos codazos juguetones.


-Va guapísima.-¡Me agarró por la cintura, me acercó a el y me beso! ¡Wow! Estaba mas atrevido de lo normal, jajaja.


Entramos y ya estaban todos allí, Pedro y yo eramos los últimos, iban todos guapísimos, con sus trajes de chaqueta, y... me esperó una sorpresa especial...


-¡Amalia, Sonia, Diana!-Empecé a correr hacia ellas y nos abrazamos, miré a Gema y le hice un amago para que se uniera.


-¿Ya la habéis conocido? Se llama Gema y..


-Llevamos hablando con ella desde hace dos días, ¿por qué te crees que estamos aquí? Nos llevamos genial.


-Que guay-Reí emocionada.


-Vais preciosas.-Sonreí feliz.


-Tu si que vas guapa.-Contestó Diana. Estuvimos riéndonos y bailando, muchas veces Alberto me agarraba por la cintura y me besaba, todos miraban embobados, Diana, Amanda y Sonia se reían, Gema no porque estaba ocupada con Pedro, jajaja. Estábamos echando una muy buena tarde.
Me acerqué a Pedro, y Gema me dejó bailar con él, un solo baile, quería decirle lo mucho que me importaba.


-Gracias.-Me apoyé en su torso, y cerré los ojos.


-Gracias a ti, preciosa, nunca podre encontrar una amiga como tu, ¿me oyes? Nunca.-Nos mecíamos con cuidado.


-Si la encontrarás. Te lo aseguro. Además, ahora tienes a Gema. Y es una chica genial.-Miré hacia arriba y le sonreí


-Pero no eres tu.-Me miró serio, yo volví a mirar hacia abajo.


-Una cosa… ¿Por qué habeis preparado esto?-No me acordé de preguntar antes.


-Pues… Porque te queremos, nos importas, y además, es como… como… Una fiesta de despedida, no podemos asegurarnos el baile de graduación, ¿no?-Me miró sonriendo, si es que se acuerdan de todo.


-Tienes razón.-Sonreí. Terminó la canción y fui a acercarme a Alberto…
Pero en ese momento, sonó una canción, una que escuché cuando todo se fue a la mierda, me acordé… Bueno, me acordé, caí en la cuenta, de… de que no podía hacerle esto a Alberto.


*FLASHBACK*
Me conecté al tuenti desde mi Ipod antes de acostarme, vi una foto de Alberto… estaba en su casa, que guapo que es…. si, le quiero, pero el a mi no, y nunca lo hará, además, ahora Oscar no se puede enterar de quien estoy enamorada, sino, a saber que hace...


Me puse mis cascos y me puse a escuchar esta canción… Una canción preciosa de Justin Bieber, Common Denominator.
Parpadeé varias veces y derramé una o dos lagrimas, esta semana estoy viendo que va a ser un poco depre, estoy pendiendo de un hilo, cada vez que me pasa algo, me desahogo llorando…
Me quedé dormida mientras escuchaba la canción………………………………………….


*FIN FLASHBACK*


¿Os acordáis de eso? No quería nada con Oscar porque quería a Alberto. Y dentro de poco, yo no me acordaré de él, no querré nada de él… Y le haré daño…De nuevo se acercó para besarme, pero me detuve, y le agarré la mano.-Vamos a salir fuera un momento.-Dije.


Alberto: De acuerdo.-Contestó nervioso y preocupado. Miró a Pedro y le hizo unos gesto con la mano para darle a entender que se encargara de la fiesta.