A ver, me encantaría que mientras estáis leyendo el capitulo, estéis escuchando esta canción---> Richard Marx.- Right Here Waiting. ¿Vale? Buscadla en YouTube un momentín y empezáis a leer, ¡GRACIAS!
--Empieza el capitulo--
Salimos fuera y se quedó mirándome y me agarraba la mano. No me soltaba y cada segundo que pasaba me agarraba más y más fuerte. Tenía miedo, se lo notaba. Comenzamos a andar.
-¿Que querías decirme?-Comenzó él, no aguantaba más, necesitaba saberlo.
-Eh… Bueno.. Pues..-No sabía como decírselo, tenía miedo, tenía miedo de que se enfadara, de que no me entendiera. No sabía como iba a reaccionar, pero no podía retrasarme mas, si se lo decía más tarde, sería peor… Para los dos.
-Que… No quiero que sigamos hacia delante.-Entonces se paró en seco, miró hacia abajo cerró los ojos con fuerza y levantó otra vez la mirada, me miró con los ojos vidriosos. Seguía agarrándome la mano con fuerza, a lo mejor pensaba que si me soltaba, me perdería.
-¿Que.. Que quieres decir con eso?-Preguntó. Continuamos andando.
-No es por ti…
Me interrumpió…Es por mi, ¿no? ¿Ibas a acabar asi la frase? Que típico.-No nos mirábamos a los ojos, íbamos hablando, sin mirarnos, y agarrados de la mano. No nos soltamos en ningún momento. El cada vez me agarraba con mas fuerza, y otras se relajaba, pero me di cuenta de que yo hacía lo mismo.
-Sí, la iba a acabar así, pero por lo menos, tengo una explicación. Y es muy sencilla. No me voy a acordar de nadie. No sabré quienes son las personas que áquiero y me importan ahora, eso significa, que no recordaré lo que siento ahora. Es decir…
-Olvidarás que me quieres…-Parecía tenso, pero ya no apretaba, parece que lo había entendido, yo cerré los ojos con fuerza, y noté como caía una delicada lagrima por mi mejilla, no quería que él me viera llorar, pero de todas formas, dejé que cayera. Seguíamos sin mirarnos. Solo andábamos hacia delante y agarrados de la mano.
-Exactamente.-Contesté.
-Debemos evitar que pase.-¿Por qué es tan cabezota?
-No podemos hacer nada, voy a olvidarme de ti, y de todos. Lo siento… Pero de todas formas, quiero que seas feliz. Encontrarás a otra, ya verás.-En ese momento le miré, estaba destrozado. Yo solo sonreí, una sonrisa triste y confusa. Intenté decirle algo con esa sonrisa, intenté decirle ``No te preocupes´´ Pero creo que no funcionó.
-No voy a encontrar a otra.-Respondió él a mi sonrisa.
-Si, hay millones de chicas.-Intenté tranquilizarle.
-Ya pero no son como tú.
-Hay muchas chicas que se parecen a mi, a lo mejor no físicamente, pero sí en personalidad. Verás como sí.-Sonreí de nuevo con tristeza. Pero el no sonreía, al contrario, movió la cabeza como si yo no entendiera lo que quería decir.
-Pero no SON tú.-Me quitó la sonrisa, y volvimos a mirar al frente y seguimos andando. Ahora entendí lo que quería decir.
-Bueno, esto que esta pasando no lo podemos detener, ni aplazarlo, ni nada. Pasará y ya está.-Intentaba que entrara en razón.
-Pero yo no quiero que pase.-Pero nada, el seguía igual.
-Yo tampoco quiero, Alberto.-En ese momento se paró en seco y me soltó la mano. Sentí de repente que le perdí, que ya le perdí, fue como un tiro al corazón. Yo seguí andando con la esperanza de que me siguiera, pero al andar varios pasos y notar que nadie me seguía, me di media vuelta y los dos nos quedamos distanciados, mirándonos a los ojos. El estaba llorando, pero no emitía ningún gemido de tristeza. Tenía rabia, porque nos había tocado a nosotros, porque tuvimos mala suerte, apretaba los puños con fuerza.-Lo siento Alberto, pero es mejor asi, es mejor para ti.-Conseguí decir.
-¿Mejor? ¿Mejor ver como tu no sabes quien soy y mientras yo estoy con otra?-Aflojó las manos, me miraba con delicadeza. aunque hablaba con un tono borde, le entendía, yo estaría igual.
Pero no aguanté más y le dije la cruda realidad.-¡No sabre quien eres! ¡Me daría igual!-Subí el tono de voz, y moví las manos con fuerza, me alteré un poco, volví a ponerme seria y a tranquilizarme, aunque tenía los ojos muy vidriosos.
-Te quiero. Nunca te lo he dicho, pero creo que ahora es el momento adecuado.-Lo dijo sin ninguna expresión, bastó con lo que dijo.
-Yo también te quiero...-Me quedé pensativa, ¿por qué? Por qué me lo decía justo ahora? ¿Quería hacerme mas daño todavía? Me di cuenta, ahora soy yo la que lloraba, en realidad llorábamos los dos. Yo tampoco quería dejarle, quería seguir con él, quería seguir besándole abrazándole, que aparecíeran esas sonrísas tontas en nuestras caras cada vez que nos mirábamos, quería seguir a su lado y decirle lo mucho que le quería... Pero no podía hacerle esto, a él no.
-Entonces sigamos adelante.-Por un momento se le iluminó el rostro.
-No puedo hacerte esto. Lo siento… Verás como todo saldrá bien, tu mismo lo dijiste.-Mostré una sonrisa amargada, seguíamos un poco distanciados, el apretaba sus puños con fuerza de nuevo. Me dolía tanto ver esos ojos azules tan vidriosos… además… iba guapísimo con ese traje… De momento me vinieron todos los recuerdos de él… desde que me empezó a enamorar, ¿os acordáis cuando os lo describí? Jaja… ¡Me encanta Alberto! Jajaja… Ese pelo castaño tan precioso y suave que tenia… Me acuerdo cuando nos caímos en mi sofá, estaba apunto de besarme pero se arrepentió, y no lo hizo… Y yo me quedé allí toda sola.. Y ahora, estamos aquí, discutiendo porque quiero que se olvide de mí… como yo lo voy ha hacer de él. Empecé a llorar de nuevo, con más ganas, solté un fuerte gemido de dolor.
-Pe.. pero Lourdes.-Se preocupó e intentó tranquilizarme.
-No, Alberto, no hay peros que valgan ya, ya no hay marcha atrás… Lo.. Lo siento.-Miré hacia abajo y gemí otra vez, tosí un poco, me ahogaba con mi propio dolor. Me sentía tan mal con lo que estaba ocurriendo… Seguía mirando hacia abajo. No podía mirarle más a la cara. Escuché como el también gimió de dolor, también lloraba desconsoladamente. Escuché como empezó a andar.
Pensé que se iba. Pero no era así. Me abrazó con todas sus ganas y luego me besó, nuestras lenguas bailaban en nuestras bocas un dulce bals, nuestros labios encajaban perfectamente, notábamos nuestras lagrimas caer, volvió a abrazarme mientras los dos llorábamos fuertemente.
Susurró una última cosa, que espero no olvidar jamás.-No me olvides.... Por favor....
------------------------
¿Os gustó? Espero que os haya encantado. Y como habréis notado, porque vosotros sois muy listos, este es el último capítulo, ¿Qué os pareció? Bonito, ¿verdad? Pobres Alberto y Lourdes, aunque, vivieron unos momentos muy bonitos también. Y por favor, dejadme algún comentario, y decidme que os ha gustado más, lo que menos y también si os gustaría que hubiera una segunda parte, u otra novela. ¡GRACIAS!
(Seguidme en Twitter: @LourdesBieb)
me encanta como escribes
ResponderEliminarcada 2 dias me conectaba pa ver si abias escrito algo nuevo
tienen un iman
espero k agas otros capitulos =)