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jueves, 11 de agosto de 2011

Capítulo 23.- La cena.

Mira!-Dije sorprendida.


-¿Qué? ¿Qué pasa?-Preguntó Oscar un poco perdido.


-Mira allí delante, ¡en aquel banco!-Señalé hacia este.


-Una pareja si, ¿y que quieres que haga?-Preguntó. Aún no se daba cuenta.


-¡Mira quien es el chico!-Dije agitando las manos.


-¡Ostias!-Por fín se dio cuenta.-¿ Y quien es ella?



-La verdad… que yo tampoco tenia ni idea…-Dijo a modo de consolación.
-Que fuerte...-Dije aún dolida.
-Bueno, vamos a pensarnos bien que le decimos, y mañana le pedimos explicaciones ¿vale? Ademas, vamos a llegar tarde.-Dijo para consolarme.
-Vale… venga, vamos.-Contesté tirándole del brazo.
Seguimos hacia adelante, dios… me esperaba de todo menos esto. ¿Qué? ¿Qué quien es el chico que estaba sentando con la chica en el banco? Tendréis que esperar para saberlo… jejeje…
Llegamos a casa de Tomas.
¡DING DONG!
-¡Vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!-Gritó alguien desde dentro.
-Ese es Tomas.-Rió Oscar.
Yo también reí.-¿Si? No me había dado cuenta.
-Sigue llamando, esta jugando a la consola y como no te pongas pesadita no abre.-Seguía riendo..
-Ok.-Dije riendo.
¡DING DONG, DING DONG, DING DONG…!
Tomas abrió la puerta de sopetón.-¡Qué pesaditos que sois!-Espetó.
-¿Habrias abierto si solo hubiera llamado una vez?-Preguntó burlón Oscar.
-Ehhh….. ¡Venga pasad!-Dijo evitando la pregunta entre risas.
Entramos y allí estaban todos en el sofá, estaban super picados con la Play3.
-¡Se dice hola!-Elevé un poco la voz mientras entraba al salón.
-Hola hola...-Dijeron todos sin quitar la mirada de la pantalla.
-Ai que ver como sois…-Me quejé
-¡Eah! ¡Muerto!-Gritó Carlos.-¡Me toca me toca!
-¿Qué dices? ¡Ahora me tocaba a mi!-Gritó Dani quitándole el mando de las manos.
¡DING DONG!
-¿Qué? ¿A qué esperais? ¿No pensais abrir?-Pregunté insistiendo.
¡DING DONG DING DONG DING DONG…!
Este tambien se sabe el truco, jejeje.
-Ya voy yo porque si no…-Fui a abrir la puerta, y allí estaba…
-Hola…-Dije mirando levemente hacia abajo.
-Hola...-Emitió una risita nerviosa.-Parece que vamos a estar casi todo el dia juntos…-Sonrió.
-Si…-Dije con vergüenza.
-¿Qué pasa, están todos picados con la ps3 no?-Dijo asomándose y mirando al salón.
-Si están por turnos y ''¡AHORA ME TOCA A MI!'' A gritos.-Me reí divertida.
-Dios..-Hizo lo mismo que yo.-En verdad e venido sin ganas de jugar, pero no tenia nada mejor que hacer… además… me imaginé que vendrías tú…-Se sonrojó levemente, yo también. Y le di un abrazo apretando fuerte, en plan osito amoroso. Pero… en un momento, dejé de apretar, pero seguía abrazada a él… sentía una sensación tan extraña…-Entremos, aunque estén con los videojuegos, nos echaran de menos…
-Venga, entremos.-Dije sonriente.
Entramos dentro, y allí estaban todos, con los ojos como platos pegados al televisor.
-¿Dónde está la cocina Tomas? Quiero un vasito de agua…-Dije tímida.
-Es esa puerta de ahí, si quieres una coca-cola traela, y ahí patatas encima de la encimera, traelas porfa.
Vale señorito…-Le eché una mirada asesina, de esas de coña, jeje.
Fui a la cocina y busque en el frigorífico una coca-cola. Encontré la lata y la cogí. Busqué el paquete de patatas y cuando lo vi fui a cogerlo, de repente, sentí como alguien me agarraba por la cintura… y me empezaba a besar el cuello.
Pensé que era Oscar y estaba apunto de gritarle, por suerte antes de que yo le gritara...
-Me encantas.-Susurró-Era Alberto. Sentí un suave escalofrío, me giré lentamente, se acercó a mis labios, pero no me besó, y entonces no aguanté más.
-¿Por qué no me besas?-Pregunté ansiosa.
-Prefiero que vayamos lento…sin prisas… ya llegará el momento…-Dijo con una leve sonrisa.
Entonces… Entonces… Un momento. Paramos la historia vale, ¿Cómo que vayamos lento? ¿A caso estamos saliendo? 
-Pero Alberto… una cosa…-Susurré.
-Dime…Dijo preocupado, creo que pensó que no me hizo gracia que dijera eso.
Ahora solo estábamos abrazados, nos susurrábamos al oído, notaba su respiración en el cuello y eso me hacía muchísimas cosquillas, pero me hacían sentir bien.
-¿Desde cuando estamos juntos?-Pregunté sonriendo un poco, debido a lo ridículo que sonaba en ese momento. Se alejó un poco y me miro a los ojos confuso, yo me empecé a reir.
-mmmm…. Pues…. ¿Quieres salir conmigo?-Se puso rojo como un tomate, jajaja.
Reí más fuerte.-…mm…. Déjame pensar…. Si.-Respondí feliz y sonriente.
-Te… ¡Me gustas!-Dijo nervioso.
-A mi… también… me gustas…-Dije un poco, extrañada.
¿En este momento no pega mas un te quiero o algo así? Bueno, da igual lo que importa es que… ¡TÍOS! ¡QUÉ ESTOY CON
ALBERTO!
-Bueno, vamos al salón que van a sospechar.-Dijo agarrándome la mano.
-De acuerdo.-Y le di un beso en la mejilla, pero un beso lento y suave…
-Me haces cosquillas.-Rió mientras encogía en cuello. Y me dio otro beso más grande en la mejilla. 
-Me encantas.-Le dije mirándole directamente a los ojos.
-Tu me encantas muchísimo más Jajaja.
-¡Hombre por fín! ¡Qué tenia hambre!-Dijo Tomas arrancándome el paquete de patatas de las manos.
-Te aguantas y la próxima vez vas a tu a buscarlo.-Dije abriendo la lata.
-Porque abeis tardado tanto…¡eeh!-Dijo Dani arqueando las cejas a modo de ''pillines''
-Porque.. ¡Tenía que llamar a mi madre! ¡Y Alberto mientras estaba diciendo idioteces por detrás!-Improvisé rapidamente.
-Eso... creo que le debes unas explicaciones a tu madre.-Rió un poco falso, jajaja. Nos pasamos allí toda la tarde hasta que me llamó mi madre.
-¿Si?-Pregunté.
-Vente ya para casa anda que vamos a salir y me imagino que te tienes que cambiar.
-Valeeeee….
- Venga, no tardes, que te conozco.
-¡Que no tardo fú! Venga adiós.
Colgé y miré a los chicos, que seguían flipados con el juego.
-Tíos me voy ¿vale? ¡Un beso guapos!-Salí por la puerta y me puse mis cascos, no podían faltar y escuché una canción de amor.
Llegué a casa.
-Venga cariño si te vas a duchar, dúchate ya y vístete, pero ponte guapa vale?-Sonrió mi papá.
-¿Pero me vais a decir a donde vamos?-Pregunté intrigada.
-¿No te lo dijo tu madre por teléfono?-Dijo sorprendido.
-No… 
-Vamos a una cena de trabajo de tu madre, Pedro y su familia también van mira por donde, vas a estar distraída.
¿Qué? ¿Qué no os lo dije? Teneis razón se me paso, Jajaja. Mi madre trabaja en marketing, y el padre de Pedro también.
-¡Valeee!
-¡Pero una cosa!-Me advirtió mi padre antes de irme.
-Dime
-No montes ningún numerito y se educada ¿vale? Esta cena es muy importante para tu madre, y muy cara, porque la organiza su jefe, y, si todo sale bien, puede que la asciendan, por eso ponte guapa, ve elegante, y compórtate.
-¡Señor, si, Señor!-Me puse toda firme e hice el saludo de los militares. 
Subí a mi cuarto, y me duché por segunda vez en el día.
Salí con el pelo mojado (que fresquitis, jeje) y busqué que ponerme esta GRAN noche. 
Elegí un traje blanco de palabra de hornor, que en el torso, por la parte delantera, tenía un dibujo de flores moradas. En la cintura llevaba un lazo color malva y la falda tenía vuelo y era de tul. Me puse unos tacones morados, un maquillaje bonito, un recogido hacia un lado elegante y ¡Listo! 
Bajé las escaleras, y me uní a mi padre y a mi madre que me esperaban en la puerta. Mi padre iba en esmoquin y mi madre con un traje precioso.
-Si es que mi niña mas guapa no puede estar.
-Mamá no digas tonterías.-Reí.
Llegamos al sitio, era en el salón comedor de un hotel. Vi a Pedro.
-¡Pequeñajo!-Dije feliz. Pedro miró de un lado a otro y luego me miró con una sonrisa agobiada.
-¡Hola…!-Dijo acercandose despacio.
-¿Te pasa algo?-Pregunté preocupada.
-¡No! ¡Pequeñaja! ¿¡Que me va a pasar!?-Y me dio un abrazo.
-Tengo que hablar contigo.
-Di…Dime…
Yo:…

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