Miré hacia atrás, vi que se acercaba al mismo paso al que yo estaba andado antes, también estaba llorando, y apretaba los puños con fuerza.
-¡Vete! ¡Vete de aquí! ¡Te he dicho que quiero estar sola!-Grité con todas mis fuerzas.
-¡Y yo te dije que no pienso dejarte sola!-Estaba enfadado y se seguía acercando.
-¡Que te vayas joder!-Grité, pero automáticamente bajé el tono de voz- Por favor…-Grité de nuevo-¡VETE!
-¡QUÉ TE CALLES JODER!-Vino y me abrazó lo más fuerte que pudo. Yo me dejé, dejé que me abrazara, hundí mi cara en su pecho, en su camiseta marrón, suave, olía a él…
-Verás como todo va a salir bien…-De nuevo, cuando el dijo eso, me invadió la rabia, le empujé bruscamente lejos de mí, y dije con un hilo de voz:
-Para mi nada volverá a salir bien.-Y empecé a correr con todas mis fuerzas lejos de él. Miré hacia atrás, Alberto estaba paralizado, me miraba sin saber que acababa de ocurrir, miré otra vez hacia delante.
-----------------------------------UN RATO DESPUES-------------------------------------
Llegué a mi casa, después de estar corriendo un rato sin rumbo fijo, decidí parar y andé lentamente mientras escuchaba una canción de Jessie J: Nobody's perfect.
No pude evitar llorar...
Cuando entré en mi casa, mis madre estaba maquillándose y mi padre poniéndose los zapatos.
-¿Que haces aquí tan pronto?-Mi madre se miraba al espejo.
-Pues…-No sabía que decir, mi padre me interrumpió.
-Ve vistiéndote anda que vamos a salir con unos amigos míos. Pensamos que no ibas a venir, pero ya te vienes ¿no?-Me miro sonriente, cuando me vio la cara llena de lagrimas y con una cara de tres metros, vino corriendo hacia mí, solo con un zapato puesto y me abrazo fuerte.-Cariño cariño porque lloras, ¿que te ha pasado cariño?-Empezó a temblar.
-¡Papi…Papi!-Le agarré con fuerzas y comencé a llorar de nuevo.
-¡Me he desmayado, me he desmayado! ¡No han servido las pastillas, me voy a olvidar de todo!-Lloré más fuerte. Mi madre al escucharme horrorizada también se acercó.
-Mi niña, tranquila cariño, nosotros haremos lo posible para que eso no pase, aunque no hayan servido esas pastillas verás como lo conseguimos.-Ella intentaba tranquilizarme.
-Pero…-Intenté hablar.
-Shh, no digas nada. Lo conseguiremos y punto.-Mi madre sentenció la conversación.
-Y nosotros a ti mi niña.-Contestaron al unísono. Nos separamos, la verdad me hicieron sentir mejor, ahora estaba más tranquila.
-Voy a llamar a Marcos, le diré que no vamos.-Mi padre fue a coger el teléfono.
-¡No, no! Vamos a ir, asi me despejo un poco, lo necesito...-Hice que soltara el teléfono.
-Bueno, si es lo que quieres.-Mi padre intentó sonreír.
-Voy a cambiarme.-Hice un esfuerzo por sonreír. Entré en mi cuarto, y elegí este conjunto.
-Que linda que estás.-Mi madre me miró de arriba a abajo.
-Gracias mami.-Sonreí. Fui y la abracé muy fuerte.
La cena transcurria genial. Los amigos de papa eran super buena gente. Pero cuando estábamos cenando recibí una llamada.
PEDRO.
Dudé si congerselo, pero me daba pena, por una parte, recuerdo como lloraba y me abrazaba, para que me acordara de él.
-¿Si?-Pregunté.
-Eh… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te fuiste así?-Se le notaba preocupado.
-No sé, la situación me pudo, me agobié demasiado…
-Después de todo lo ocurrido le conté que pasaba a los chicos y se fueron a sus casas, nos quedamos solos Gema y yo y…-Se quedó callado, y aunque me imaginé quien era, le incité a seguir.
-Y….
-Alberto. Le has hecho daño. ¿Por qué le gritaste? Él lo único que quería era que no hicieras ninguna locura, no quería dejarte sola.
-Y yo le pedí que lo hiciera, que me dejara sola, no quería saber nada de nadie en ese momento, Pedro, entiéndelo.
-Lo sé, y te entiendo, pero porque fuiste así, tu te irías llorando, pero él volvió igual. Se pasó toda la tarde llorando conmigo y con Gema, no sé como estará ahora, sus padres por suerte, están de vacaciones esta semana, desde ayer está solo en su casa. Aunque, creo que ahora se fue mejor. Se fue con una idea o algo decía… no sé la verdad.
-Lo.. lo siento… No… No.. sabía.. tienes razón… Él no tiene la culpa de que haya pasado nada de esto, solo que me pudo la impotencia tío… ¿Y de que idea estás hablando?-Estaba intrigada.
-Bueno, no te amargues ahora, llámale y pídele disculpas, y luego pregúntal por esa idea, porque la verdad que yo no lo sé.
-Vale, eso haré.-Sonreí insconcientemente.-Gracias, tío, de verdad, ¿cómo consigues sacarme siempre una sonrisa? Tienes que decírmelo. Eres increíble.
-No sé como lo hago, pero lo que importa es que lo consigo, y no soy increíble anda. Adiós, besos y que te vaya bien.
-¡Adiós besos!-Colgué con una sonrisa en la cara, luego busque el numero de Alberto, mi madre me llamó para que fuera a sentarme pero le hice un gesto con la mano para que se esperara, estaba nerviosa, no sabía como explicarle todo…. Bueno, da igual, lo que salga salió.
Un toque… Dos… Tres… ¡No lo coge! ¡Espera! ¡YA!
-¿Hola?-Preguntó él.
-Lo siento…
-¿Qué?-Parecía confuso.
-Soy Lourdes, siento lo de esta tarde, de verdad. Lo siento.
-No pasa nada… ya… ya se me ha pasado, da igual.
-No, no da igual. Lo siento.
-Vale, acepto las disculpas, aunque no hacen falta… ¡Por cierto! Mañana por la tade a las ocho y media en mi casa.
-¿Para que?
-Tu ven, y muy, muy guapa, con uno de esos trajes chulos y bonitos de princesas.-Empezó a reír, yo también comencé a reír, me hacia feliz imaginármelo al otro lado del teléfono con una sonrisa.
-Estas loco ¿eh?
-Por tí.
Empecé a reír tontamente.-Cállate anda.
-Adiós preciosa. Hasta mañana.
-A…adiós, hasta mañana.-Me senté en la silla y todos me miraron en plan ‘’¿Quién era?’’ solo me limité a responder:
-Un amigo, mañana tengo una fiesta.-Cuando volvimos a casa mamá me preguntó sobre esa fiesta, y comencé a darle las explicaciones.
-A ver, en realidad, no sé a que viene, es como una sorpresa, pero me han dicho que vaya muy guapa, como una princesa…-Me eché a reír.
-Pues mañana por la mañana vamos a comprarte un traje, ¿vale?-Mamá parecía emocionada.
-Mamá… Solo es una fiesta más, cogeré uno de los trajes que tengo ahí…-Mi madre me echó una mirada singnificativa. Con esa mirada lo dijo todo… podría ser la ultima fiesta que recuerde… Además, ¡puedo comprarme un traje!
-Vale, esta bien, mañana vamos a comprarlo.-Sonreí.
-Venga, pues levántate tempranito.-Me acarició la mejilla.
-Si mami.-Sonreí como una niña pequeña, todo lo que podía.
-Buenas noches.-Me dio un besito en la frente y se metió en su cuarto. Yo me fui para el mío, me tumbé en la cama, y recordé todos los momento bonitos de mi vida… Todos los que pude, la verdad, que he tenido una buena vida, pena que me vaya a olvidar de ella…
-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE----------------------
-¡Que te vayas joder!-Grité, pero automáticamente bajé el tono de voz- Por favor…-Grité de nuevo-¡VETE!
-¡QUÉ TE CALLES JODER!-Vino y me abrazó lo más fuerte que pudo. Yo me dejé, dejé que me abrazara, hundí mi cara en su pecho, en su camiseta marrón, suave, olía a él…
-Verás como todo va a salir bien…-De nuevo, cuando el dijo eso, me invadió la rabia, le empujé bruscamente lejos de mí, y dije con un hilo de voz:
-Para mi nada volverá a salir bien.-Y empecé a correr con todas mis fuerzas lejos de él. Miré hacia atrás, Alberto estaba paralizado, me miraba sin saber que acababa de ocurrir, miré otra vez hacia delante.
-----------------------------------UN RATO DESPUES-------------------------------------
Llegué a mi casa, después de estar corriendo un rato sin rumbo fijo, decidí parar y andé lentamente mientras escuchaba una canción de Jessie J: Nobody's perfect.
No pude evitar llorar...
Cuando entré en mi casa, mis madre estaba maquillándose y mi padre poniéndose los zapatos.
-¿Que haces aquí tan pronto?-Mi madre se miraba al espejo.
-Pues…-No sabía que decir, mi padre me interrumpió.
-Ve vistiéndote anda que vamos a salir con unos amigos míos. Pensamos que no ibas a venir, pero ya te vienes ¿no?-Me miro sonriente, cuando me vio la cara llena de lagrimas y con una cara de tres metros, vino corriendo hacia mí, solo con un zapato puesto y me abrazo fuerte.-Cariño cariño porque lloras, ¿que te ha pasado cariño?-Empezó a temblar.
-¡Papi…Papi!-Le agarré con fuerzas y comencé a llorar de nuevo.
-¡Me he desmayado, me he desmayado! ¡No han servido las pastillas, me voy a olvidar de todo!-Lloré más fuerte. Mi madre al escucharme horrorizada también se acercó.
-Mi niña, tranquila cariño, nosotros haremos lo posible para que eso no pase, aunque no hayan servido esas pastillas verás como lo conseguimos.-Ella intentaba tranquilizarme.
-Pero…-Intenté hablar.
-Shh, no digas nada. Lo conseguiremos y punto.-Mi madre sentenció la conversación.
-Y nosotros a ti mi niña.-Contestaron al unísono. Nos separamos, la verdad me hicieron sentir mejor, ahora estaba más tranquila.
-Voy a llamar a Marcos, le diré que no vamos.-Mi padre fue a coger el teléfono.
-¡No, no! Vamos a ir, asi me despejo un poco, lo necesito...-Hice que soltara el teléfono.
-Bueno, si es lo que quieres.-Mi padre intentó sonreír.
-Voy a cambiarme.-Hice un esfuerzo por sonreír. Entré en mi cuarto, y elegí este conjunto.
Me puse un vestido a rayas blancas y negras, con un cinturon negro. Unos taconcitos negros, una pulsera negra también y el colgante que me regaló Alberto. Lista, me maquillé un poco y salí fuera, donde me esperaban mis padres.
-Que linda que estás.-Mi madre me miró de arriba a abajo.
-Gracias mami.-Sonreí. Fui y la abracé muy fuerte.
La cena transcurria genial. Los amigos de papa eran super buena gente. Pero cuando estábamos cenando recibí una llamada.
PEDRO.
Dudé si congerselo, pero me daba pena, por una parte, recuerdo como lloraba y me abrazaba, para que me acordara de él.
-¿Si?-Pregunté.
-Eh… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te fuiste así?-Se le notaba preocupado.
-No sé, la situación me pudo, me agobié demasiado…
-Después de todo lo ocurrido le conté que pasaba a los chicos y se fueron a sus casas, nos quedamos solos Gema y yo y…-Se quedó callado, y aunque me imaginé quien era, le incité a seguir.
-Y….
-Alberto. Le has hecho daño. ¿Por qué le gritaste? Él lo único que quería era que no hicieras ninguna locura, no quería dejarte sola.
-Y yo le pedí que lo hiciera, que me dejara sola, no quería saber nada de nadie en ese momento, Pedro, entiéndelo.
-Lo sé, y te entiendo, pero porque fuiste así, tu te irías llorando, pero él volvió igual. Se pasó toda la tarde llorando conmigo y con Gema, no sé como estará ahora, sus padres por suerte, están de vacaciones esta semana, desde ayer está solo en su casa. Aunque, creo que ahora se fue mejor. Se fue con una idea o algo decía… no sé la verdad.
-Lo.. lo siento… No… No.. sabía.. tienes razón… Él no tiene la culpa de que haya pasado nada de esto, solo que me pudo la impotencia tío… ¿Y de que idea estás hablando?-Estaba intrigada.
-Bueno, no te amargues ahora, llámale y pídele disculpas, y luego pregúntal por esa idea, porque la verdad que yo no lo sé.
-Vale, eso haré.-Sonreí insconcientemente.-Gracias, tío, de verdad, ¿cómo consigues sacarme siempre una sonrisa? Tienes que decírmelo. Eres increíble.
-No sé como lo hago, pero lo que importa es que lo consigo, y no soy increíble anda. Adiós, besos y que te vaya bien.
-¡Adiós besos!-Colgué con una sonrisa en la cara, luego busque el numero de Alberto, mi madre me llamó para que fuera a sentarme pero le hice un gesto con la mano para que se esperara, estaba nerviosa, no sabía como explicarle todo…. Bueno, da igual, lo que salga salió.
Un toque… Dos… Tres… ¡No lo coge! ¡Espera! ¡YA!
-¿Hola?-Preguntó él.
-Lo siento…
-¿Qué?-Parecía confuso.
-Soy Lourdes, siento lo de esta tarde, de verdad. Lo siento.
-No pasa nada… ya… ya se me ha pasado, da igual.
-No, no da igual. Lo siento.
-Vale, acepto las disculpas, aunque no hacen falta… ¡Por cierto! Mañana por la tade a las ocho y media en mi casa.
-¿Para que?
-Tu ven, y muy, muy guapa, con uno de esos trajes chulos y bonitos de princesas.-Empezó a reír, yo también comencé a reír, me hacia feliz imaginármelo al otro lado del teléfono con una sonrisa.
-Estas loco ¿eh?
-Por tí.
Empecé a reír tontamente.-Cállate anda.
-Adiós preciosa. Hasta mañana.
-A…adiós, hasta mañana.-Me senté en la silla y todos me miraron en plan ‘’¿Quién era?’’ solo me limité a responder:
-Un amigo, mañana tengo una fiesta.-Cuando volvimos a casa mamá me preguntó sobre esa fiesta, y comencé a darle las explicaciones.
-A ver, en realidad, no sé a que viene, es como una sorpresa, pero me han dicho que vaya muy guapa, como una princesa…-Me eché a reír.
-Pues mañana por la mañana vamos a comprarte un traje, ¿vale?-Mamá parecía emocionada.
-Mamá… Solo es una fiesta más, cogeré uno de los trajes que tengo ahí…-Mi madre me echó una mirada singnificativa. Con esa mirada lo dijo todo… podría ser la ultima fiesta que recuerde… Además, ¡puedo comprarme un traje!
-Vale, esta bien, mañana vamos a comprarlo.-Sonreí.
-Venga, pues levántate tempranito.-Me acarició la mejilla.
-Si mami.-Sonreí como una niña pequeña, todo lo que podía.
-Buenas noches.-Me dio un besito en la frente y se metió en su cuarto. Yo me fui para el mío, me tumbé en la cama, y recordé todos los momento bonitos de mi vida… Todos los que pude, la verdad, que he tenido una buena vida, pena que me vaya a olvidar de ella…
-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE----------------------
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