''De: Alberto, Hoy a las 00:47
Hola preciosa! Hoy tengo una sorpresilla para ti... Besos.''
Dios, ¡Alberto! jajaja Yo tengo dos… Jajajaj a Gema y el… bueno… el beso… ¡Se me olvidaba! ¡Hoy es el último dia que me tomo la pastilla! Me duché, me cogí una cola bastante alta, y me vesti. Me puse un vestido azul de flores rosas, manoletinas rosas y las gafas azules a juego con el vestido.
Llamé a pedro porque no tenia ni idea de la hora a la que habíamos quedado hoy. Esperé a que lo cogiera.
-Pedro… ¿a que hora es lo de hoy?
-A las 8 lo acabo de poner en un comentario en la foto.
-¡Venga vale! Te quiero y adiós que voy a salir.
.¿A dónde vas?
-¡Aah sorpresa!-Emití una especie de risa malévola.
-¡Dimelo!
-Vendeta! *venganza en italiano* Tu no me lo dijiste con lo de Clau.-Empecé a reír.
-Bueno… vale…. ¡Pero luego me lo cuentas!-Él también reía.
-Venga vale… Adiós
-¡Adiós!-Colgamos.
-Mamá ahora vengo un momento, ¿vale?-Andaba rápido para que mi madre no me entretuviera.
-¿A donde vas?
-A casa de Gema, la chica que te dije ayer.-Sonreí con tranquilidad.
-De acuerdo. ¡Te quiero!-Quereis saber donde fui en realidad ¿no? Pues iba a la biblioteca, y no, no para leer, iba a escribirle una carta a Alberto, y dársela en el parque. Voy a la biblioteca a hacerlo, porque en casa mi madre me puede pillar, y no tengo ganas de ningún interrogatorio. Ademas, en la biblioteca me inspiro más.
Llegué a la biblioteca, había cuatro o cinco chavales estudiando para los exámenes de recuperación, algunas personas leyendo y otras trabajando con los ordenadores, la verdad, la biblioteca es un sitio genial para relajarse y para pensar, o para la que lo utilizo yo, para escuchar música. Jaja. Tambien la utilizo para esconderme, cuando quiero estar sola, nadie se imagina que yo este allí.
Le compré a la bibliotecaria un papel de carta de esos decorados, la verdad que consiguió un buen comercio poniendo eso allí, además son muy baratos. Me senté en frente de una muchacha de unos 25 años, muy guapa, estaba haciendo algo con su portátil, se le veía ajetreada.
A su lado había otro chico. De la misma edad, que no la dejaba de mirar, se sonrojaba cuando ella le miraba y le sonreía. Cogí un boli negro del lapicero.
Comencé a escribir.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas''
Descanse un poco, Estaba muy emocionada, y tenia una sonrisa tonta en la cara, me imaginé que diría Alberto al leerla. Continué escribiendo.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas. Bueno y... esto te parecerá una tontería, si, el hecho de que esté escribiendo esto me parece de vergüenza, jaja. Pues bueno... que, que te quiero. ♥ Lourdes''
Terminé, la revisé, sonreí, y respiré hondo. Miré hacia arriba, la chica de delante, me miró, sonrió y volvió la mirada al portátil. Yo sentí que la carta estaba lista, así que decidí levantarme, sonreí de nuevo. Ahora me miraron el chico y ella, les sonreí a ambos, ellos se miraron y luego se sonrojaron. Yo solté una pequeña carcajada, me miraron sonrientes. Estaban enamorados.
Salí feliz de la biblioteca, carta en mano, mientras iba por la calle, la doble con cuidado y después me compré un helado, de recompensa, jajaja.
Llegué a casa feliz, y le eché un poco de colonia a la carta (se me va la olla) ahora olía mejor, jajajaja.
La guardé detrás de la tabla de surf que estaba colgada en la pared (mi madre nunca mira ahí) Bajé sonriente.
-¿Como que estas tan feliz?-Mi madre me miró divertida.
-Ehh... Yo... Hoy es el ultimo dia que me tomo las pastillas.- ¡IMPROVISACION AL TOPE! Sonreí con la esperanza que no hubiera notado la mentira.
-¡Tienes razón! Que alegría ¿Salimos a comer para celebrarlo?
-¡Vale!
-Venga pues en cuantito que llegué papá nos vamos.
Llegó mi padre y nos fuimos a comer, no paso nada interesante, aunque me harté de comer, jajaja.
Llegamos a casa sobre las 17:30, quería relajarme asi que me duché de nuevo, la verdad, que me daba igual haberme duchado antes. Me tomé la ducha con calma, y de paso, me lavé el pelo. Cuando salí eran las 18:15. Empecé a vestirme.
Me puse una camisa de cuadros blanca y negra, unos vaqueros rotos y mis supras blancas, un montón de pulseras de colores y mis RyanBan negras.
Lista, ahora me peiné con una cola alta, y me maquillé un poco. Me veía guapa, hoy sí.
Estaba nerviosa, cogí la carta, para que no se me olvidara y también algo de dinero. Me miré al espejo que estaba en el salón, me retoqué un poco el pelo con las manos, y subí de nuevo porque se me olvidó echarme colonia, jajajaja.
Salí por la puerta, y anduve rápido hacia el parque, y cuando estaba a punto de doblar la esquina de mi calle, escuche una voz.
-¡Lourdes!-Me gire rápido, pero yo sentí que todo iba a cámara lenta, a primera vista vi que era un chico, era Pedro.
-¿Qué haces aquí?
-¿Ya no puedo ni venir a recojerte?- Se preocupó, pensaba que me había molestado, pero en realidad, me había sorprendido.
Empecé a reír.- Claro que si, pero pensé que irías a recoger a Gema.
-Bueno, que tenga novia no significa que no sea el mismo de siempre, y no metas a Clau.- Me miro mal de reojo, y luego se acercó a mi y me dio un codazo a modo juguetón.-Con Gema todo es diferente.
-Te quiero pequeñajo.-Le abracé, necesitaba un abrazo, la verdad, que estaba muy emocionada por todo, por fin hoy se acabaron las pastillas y de los desmayos y de los olvidos, por fin hoy acabaré con el miedo de olvidarme de Alberto y de lo que siento por él, de olvidarme de Alberto, de mis padres, de Pedro, de olvidarme de… todo.
Me quedé un rato abrazada a él, y creo que noto que me pasaba algo.-Ehh, pequeñaja, ¿te pasa algo?-Me apartó de él agarrándome por lo hombros, para mirarme a la cara.
-Si, tengo que contarte algo.-Le conté todo, si TODO. Todo lo de los desmayos.
Pedro se mostró muy comprensivo.-Entonces, si no te desmayas en todo el día de hoy, y esta noche te tomas la pastilla, ¿ya no te desmayaras más?
-Exacto.
-Wow, me has dejado sin palabras, y… ¿alguna vez se te ha olvidado algo?
-Me desmayé una vez, y se me olvido quienes eran mis padres.- Miré hacía abajó, ese día estaba fatal.
-Vaya, debió de ser horrible.
-Demasiado.-Pedro y yo íbamos andando hacia el parque, y de momento se giro y me dio un abrazo.
-Gracias.
Pedro: Sabes que siempre te daré todos lo abrazos que necesites.
Llegamos al parque, y allí estaban todos…
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