A ver, me encantaría que mientras estáis leyendo el capitulo, estéis escuchando esta canción---> Richard Marx.- Right Here Waiting. ¿Vale? Buscadla en YouTube un momentín y empezáis a leer, ¡GRACIAS!
--Empieza el capitulo--
Salimos fuera y se quedó mirándome y me agarraba la mano. No me soltaba y cada segundo que pasaba me agarraba más y más fuerte. Tenía miedo, se lo notaba. Comenzamos a andar.
-¿Que querías decirme?-Comenzó él, no aguantaba más, necesitaba saberlo.
-Eh… Bueno.. Pues..-No sabía como decírselo, tenía miedo, tenía miedo de que se enfadara, de que no me entendiera. No sabía como iba a reaccionar, pero no podía retrasarme mas, si se lo decía más tarde, sería peor… Para los dos.
-Que… No quiero que sigamos hacia delante.-Entonces se paró en seco, miró hacia abajo cerró los ojos con fuerza y levantó otra vez la mirada, me miró con los ojos vidriosos. Seguía agarrándome la mano con fuerza, a lo mejor pensaba que si me soltaba, me perdería.
-¿Que.. Que quieres decir con eso?-Preguntó. Continuamos andando.
-No es por ti…
Me interrumpió…Es por mi, ¿no? ¿Ibas a acabar asi la frase? Que típico.-No nos mirábamos a los ojos, íbamos hablando, sin mirarnos, y agarrados de la mano. No nos soltamos en ningún momento. El cada vez me agarraba con mas fuerza, y otras se relajaba, pero me di cuenta de que yo hacía lo mismo.
-Sí, la iba a acabar así, pero por lo menos, tengo una explicación. Y es muy sencilla. No me voy a acordar de nadie. No sabré quienes son las personas que áquiero y me importan ahora, eso significa, que no recordaré lo que siento ahora. Es decir…
-Olvidarás que me quieres…-Parecía tenso, pero ya no apretaba, parece que lo había entendido, yo cerré los ojos con fuerza, y noté como caía una delicada lagrima por mi mejilla, no quería que él me viera llorar, pero de todas formas, dejé que cayera. Seguíamos sin mirarnos. Solo andábamos hacia delante y agarrados de la mano.
-Exactamente.-Contesté.
-Debemos evitar que pase.-¿Por qué es tan cabezota?
-No podemos hacer nada, voy a olvidarme de ti, y de todos. Lo siento… Pero de todas formas, quiero que seas feliz. Encontrarás a otra, ya verás.-En ese momento le miré, estaba destrozado. Yo solo sonreí, una sonrisa triste y confusa. Intenté decirle algo con esa sonrisa, intenté decirle ``No te preocupes´´ Pero creo que no funcionó.
-No voy a encontrar a otra.-Respondió él a mi sonrisa.
-Si, hay millones de chicas.-Intenté tranquilizarle.
-Ya pero no son como tú.
-Hay muchas chicas que se parecen a mi, a lo mejor no físicamente, pero sí en personalidad. Verás como sí.-Sonreí de nuevo con tristeza. Pero el no sonreía, al contrario, movió la cabeza como si yo no entendiera lo que quería decir.
-Pero no SON tú.-Me quitó la sonrisa, y volvimos a mirar al frente y seguimos andando. Ahora entendí lo que quería decir.
-Bueno, esto que esta pasando no lo podemos detener, ni aplazarlo, ni nada. Pasará y ya está.-Intentaba que entrara en razón.
-Pero yo no quiero que pase.-Pero nada, el seguía igual.
-Yo tampoco quiero, Alberto.-En ese momento se paró en seco y me soltó la mano. Sentí de repente que le perdí, que ya le perdí, fue como un tiro al corazón. Yo seguí andando con la esperanza de que me siguiera, pero al andar varios pasos y notar que nadie me seguía, me di media vuelta y los dos nos quedamos distanciados, mirándonos a los ojos. El estaba llorando, pero no emitía ningún gemido de tristeza. Tenía rabia, porque nos había tocado a nosotros, porque tuvimos mala suerte, apretaba los puños con fuerza.-Lo siento Alberto, pero es mejor asi, es mejor para ti.-Conseguí decir.
-¿Mejor? ¿Mejor ver como tu no sabes quien soy y mientras yo estoy con otra?-Aflojó las manos, me miraba con delicadeza. aunque hablaba con un tono borde, le entendía, yo estaría igual.
Pero no aguanté más y le dije la cruda realidad.-¡No sabre quien eres! ¡Me daría igual!-Subí el tono de voz, y moví las manos con fuerza, me alteré un poco, volví a ponerme seria y a tranquilizarme, aunque tenía los ojos muy vidriosos.
-Te quiero. Nunca te lo he dicho, pero creo que ahora es el momento adecuado.-Lo dijo sin ninguna expresión, bastó con lo que dijo.
-Yo también te quiero...-Me quedé pensativa, ¿por qué? Por qué me lo decía justo ahora? ¿Quería hacerme mas daño todavía? Me di cuenta, ahora soy yo la que lloraba, en realidad llorábamos los dos. Yo tampoco quería dejarle, quería seguir con él, quería seguir besándole abrazándole, que aparecíeran esas sonrísas tontas en nuestras caras cada vez que nos mirábamos, quería seguir a su lado y decirle lo mucho que le quería... Pero no podía hacerle esto, a él no.
-Entonces sigamos adelante.-Por un momento se le iluminó el rostro.
-No puedo hacerte esto. Lo siento… Verás como todo saldrá bien, tu mismo lo dijiste.-Mostré una sonrisa amargada, seguíamos un poco distanciados, el apretaba sus puños con fuerza de nuevo. Me dolía tanto ver esos ojos azules tan vidriosos… además… iba guapísimo con ese traje… De momento me vinieron todos los recuerdos de él… desde que me empezó a enamorar, ¿os acordáis cuando os lo describí? Jaja… ¡Me encanta Alberto! Jajaja… Ese pelo castaño tan precioso y suave que tenia… Me acuerdo cuando nos caímos en mi sofá, estaba apunto de besarme pero se arrepentió, y no lo hizo… Y yo me quedé allí toda sola.. Y ahora, estamos aquí, discutiendo porque quiero que se olvide de mí… como yo lo voy ha hacer de él. Empecé a llorar de nuevo, con más ganas, solté un fuerte gemido de dolor.
-Pe.. pero Lourdes.-Se preocupó e intentó tranquilizarme.
-No, Alberto, no hay peros que valgan ya, ya no hay marcha atrás… Lo.. Lo siento.-Miré hacia abajo y gemí otra vez, tosí un poco, me ahogaba con mi propio dolor. Me sentía tan mal con lo que estaba ocurriendo… Seguía mirando hacia abajo. No podía mirarle más a la cara. Escuché como el también gimió de dolor, también lloraba desconsoladamente. Escuché como empezó a andar.
Pensé que se iba. Pero no era así. Me abrazó con todas sus ganas y luego me besó, nuestras lenguas bailaban en nuestras bocas un dulce bals, nuestros labios encajaban perfectamente, notábamos nuestras lagrimas caer, volvió a abrazarme mientras los dos llorábamos fuertemente.
Susurró una última cosa, que espero no olvidar jamás.-No me olvides.... Por favor....
------------------------
¿Os gustó? Espero que os haya encantado. Y como habréis notado, porque vosotros sois muy listos, este es el último capítulo, ¿Qué os pareció? Bonito, ¿verdad? Pobres Alberto y Lourdes, aunque, vivieron unos momentos muy bonitos también. Y por favor, dejadme algún comentario, y decidme que os ha gustado más, lo que menos y también si os gustaría que hubiera una segunda parte, u otra novela. ¡GRACIAS!
(Seguidme en Twitter: @LourdesBieb)
No me olvides
Pues bueno, como veis, es una novela titulada ''no me olvides'' Espero que os guste, dejad comentarios, ¡gracias!
¡Visitas!
miércoles, 12 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
Capitulo 33.-Hola, señorita.
-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE-----------------------
Me desperté con mucho ánimo y temprano, eran las 9:30 por ahí cuando me levanté. Me desperecé rápido, y me metí en la ducha del tirón, me espabilé y luego salí a vestirme.
Cogí unos pantalones rojos, una camiseta blanca con Mickey y unas sandalias blancas. Y también el colgante de Alberto, por supuesto. Y mis RayBan rojas, no podían faltar.
Baje y mi madre ya estaba desayunando.
-¡Venga anda! Desayuna algo, que nos queda mucha mañana por delante.-Gritó mi madre desde la cocina mientras yo terminaba de arreglarme.
-Ok-Contesté bajando la escalera de dos en dos. Desayuné dos tostadas con Nocilla (mmmm Nocilla) Y un vaso de zumo.
-¿Lista? ¿Te falta algo?-Mamá estaba terminando de meter los platos y vasos en el lavavajillas.
-¡No me falta nada! Ya he cogido todo.-Abrí la puerta dispuesta para salir.
-Pues voy a coger mi móvil y nos vamos, ¿vale?
-¡Va!-Fue a coger su bolso el móvil etc… Y salimos, aunque me acordé de una cosa.
-¿Mami tu no tenías que trabajar hoy?
-Pedí el día, bueno la mañana libre, empiezo a las 16:30, y tu padre y yo no volvemos hasta la noche, o mañana, ya te llamo o te mando un mensaje, que pena que no pueda verte con tu traje…
-¡Me sacaré muchas fotos tranquila! No te preocupes.
-Venga... vale, ¡busquemos tu traje!-Fuimos por un monton de tiendas, una, otra, otra, otra…..
En un momento llegó a ser aburrido (sí, aunque no lo parezca, puede llegar a ser aburrido) y entonces en una tienda lo vimos, era perfecto. Era un traje precioso, luego compramos todos los complementos. El conjunto quedo en un traje rosa bebé un poco más de las rodillas, de encaje, palabra de honor, con una tela negra rodeándome la cintura y un lazo detrás. Era precioso. Los complementos del mismo color del traje. Yo estaba alucinando.
-Seguro que estas guapísima esta noche.-Reía emocionada.
-¡Seguro! ¡Que ganas de que sea esta noche!-Llegamos a casa entre risas, fue uno de los mejores días con mi madre. Cuando llegamos comí un simple sándwich de pollo y luego subí a conectarme al ordenador. Tenía un mensaje privado...
''Aberto Rodriguez. Hoy, a las 8:39
Te quiero.
Escucha esta canción, te la dedico, en cierta parte. Tu ya me entiendes.
Demi Lovato- Don't Forget.''
Comencé a llorar mientras escuchaba la canción... Este tio me quería, joder, por fin mi sueño de tanto tiempo se hizo realidad, sonreí y luego comencé a reír a carcajadas, aunque esa canción fuera triste, yo estaba feliz de que me la hubiera dedicado y no iba a desperdiciar mis tiempos de ‘’memoria’’ lamentándome.
Miré la hora, creo que ya debería ir duchándome, eran las 18:15…
Bueno, vamos a la ducha.
Me quité la ropa lentamente y luego abrí el grifo, esperé a que se calentara un poco el agua y entonces entré, me lavé el pelo y me puse el agua un poco mas fría de lo normal, me relaja sentir el agua fría en al nuca. Salí con el pelo mojado, me hice un recogido que era una especie de moño rizado, precioso.
Después me maquillé y me pinté los ojos en marron y el rosa del traje, estaba genial. Me puse el conjunto, iba guapísima, mamá ya se había ido, y papá no estaba. Les llamaré para decirme que me voy ya.
-¡Hola!-Respondió ella al teléfono feliz.
-¡Hola mami! Que ya me voy para casa de Alberto.
-Vale, ten cuidadito anda, te quiero preciosa.
-¡Vale! Adiós mami, ¡te quiero!-Colgué.
Estaba super feliz, y muy nerviosa, a saber que se acababa de inventar Alberto, tenía una sonrisa tonta, sí como… cuando estas enamorado y esas malditas mariposas que a saber cuando te las has comido siguen vivas en tu barriga haciendo cosas raras que hacen que tengas cosquillas interiores, sí esas. Pues así me sentía yo ahora.
Me giré para cerrar la puerta y cuando saqué las llaves de la cerradura cerrada, escuché a mis espaldas.
-Hola, señorita.-Me gire sobresaltada, y luego reí aliviada.
-Pedrito, llevas unos días que me das unos sustos.-Reí divertida. Él tenía el brazo de forma para que me enganchara a él, y así hice. Fuimos hasta el final de la calle asi agarrados mirando al frente, super serios. Pero en un momento no aguantamos más y empezamos a reír a carcajadas, le di un besito en la mejilla.
-Si es que como me lo paso contigo no me lo paso con nadie.
-Sonrió divertido-Vas muy guapa.
-Gracias.-Sonreí. Fuimos hablando de tonterías, y riéndonos sin parar, llegamos a casa de Alberto, Pedro me miró y…
-Estas roja como un tomate.-Me miró sorprendido y empezó a reirse a carcajadas.
-¡Sht! ¡Calla!-Yo también reí nerviosa. Sí, ¿Qué pasa? Me daba vergüenza que Alberto me viera, en realidad, me daba vergüenza verle, no se porque, hoy en especial me sentía mas enamorada que nunca.
Pedro llamó a la puerta.
<<¡Ding dong!>>
Alberto abrió la puerta, iba igual que Pedro, con un traje de chaqueta, zapatos de charol, guapísimo, parece que íbamos a una boda o algo asi, jajaja.
-W... Wow...-Me miró de arriba a abajo sorprendido. Yo me limité a sonreír tímida, muy tímida.
-Va guapa, ¡eh!-Pedro le dió unos codazos juguetones.
-Va guapísima.-¡Me agarró por la cintura, me acercó a el y me beso! ¡Wow! Estaba mas atrevido de lo normal, jajaja.
Entramos y ya estaban todos allí, Pedro y yo eramos los últimos, iban todos guapísimos, con sus trajes de chaqueta, y... me esperó una sorpresa especial...
-¡Amalia, Sonia, Diana!-Empecé a correr hacia ellas y nos abrazamos, miré a Gema y le hice un amago para que se uniera.
-¿Ya la habéis conocido? Se llama Gema y..
-Llevamos hablando con ella desde hace dos días, ¿por qué te crees que estamos aquí? Nos llevamos genial.
-Que guay-Reí emocionada.
-Vais preciosas.-Sonreí feliz.
-Tu si que vas guapa.-Contestó Diana. Estuvimos riéndonos y bailando, muchas veces Alberto me agarraba por la cintura y me besaba, todos miraban embobados, Diana, Amanda y Sonia se reían, Gema no porque estaba ocupada con Pedro, jajaja. Estábamos echando una muy buena tarde.
Me acerqué a Pedro, y Gema me dejó bailar con él, un solo baile, quería decirle lo mucho que me importaba.
-Gracias.-Me apoyé en su torso, y cerré los ojos.
-Gracias a ti, preciosa, nunca podre encontrar una amiga como tu, ¿me oyes? Nunca.-Nos mecíamos con cuidado.
-Si la encontrarás. Te lo aseguro. Además, ahora tienes a Gema. Y es una chica genial.-Miré hacia arriba y le sonreí
-Pero no eres tu.-Me miró serio, yo volví a mirar hacia abajo.
-Una cosa… ¿Por qué habeis preparado esto?-No me acordé de preguntar antes.
-Pues… Porque te queremos, nos importas, y además, es como… como… Una fiesta de despedida, no podemos asegurarnos el baile de graduación, ¿no?-Me miró sonriendo, si es que se acuerdan de todo.
-Tienes razón.-Sonreí. Terminó la canción y fui a acercarme a Alberto…
Pero en ese momento, sonó una canción, una que escuché cuando todo se fue a la mierda, me acordé… Bueno, me acordé, caí en la cuenta, de… de que no podía hacerle esto a Alberto.
*FLASHBACK*
Me conecté al tuenti desde mi Ipod antes de acostarme, vi una foto de Alberto… estaba en su casa, que guapo que es…. si, le quiero, pero el a mi no, y nunca lo hará, además, ahora Oscar no se puede enterar de quien estoy enamorada, sino, a saber que hace...
Me puse mis cascos y me puse a escuchar esta canción… Una canción preciosa de Justin Bieber, Common Denominator.
Parpadeé varias veces y derramé una o dos lagrimas, esta semana estoy viendo que va a ser un poco depre, estoy pendiendo de un hilo, cada vez que me pasa algo, me desahogo llorando…
Me quedé dormida mientras escuchaba la canción………………………………………….
*FIN FLASHBACK*
¿Os acordáis de eso? No quería nada con Oscar porque quería a Alberto. Y dentro de poco, yo no me acordaré de él, no querré nada de él… Y le haré daño…De nuevo se acercó para besarme, pero me detuve, y le agarré la mano.-Vamos a salir fuera un momento.-Dije.
Alberto: De acuerdo.-Contestó nervioso y preocupado. Miró a Pedro y le hizo unos gesto con la mano para darle a entender que se encargara de la fiesta.
Me desperté con mucho ánimo y temprano, eran las 9:30 por ahí cuando me levanté. Me desperecé rápido, y me metí en la ducha del tirón, me espabilé y luego salí a vestirme.
Cogí unos pantalones rojos, una camiseta blanca con Mickey y unas sandalias blancas. Y también el colgante de Alberto, por supuesto. Y mis RayBan rojas, no podían faltar.
Baje y mi madre ya estaba desayunando.
-¡Venga anda! Desayuna algo, que nos queda mucha mañana por delante.-Gritó mi madre desde la cocina mientras yo terminaba de arreglarme.
-Ok-Contesté bajando la escalera de dos en dos. Desayuné dos tostadas con Nocilla (mmmm Nocilla) Y un vaso de zumo.
-¿Lista? ¿Te falta algo?-Mamá estaba terminando de meter los platos y vasos en el lavavajillas.
-¡No me falta nada! Ya he cogido todo.-Abrí la puerta dispuesta para salir.
-Pues voy a coger mi móvil y nos vamos, ¿vale?
-¡Va!-Fue a coger su bolso el móvil etc… Y salimos, aunque me acordé de una cosa.
-¿Mami tu no tenías que trabajar hoy?
-Pedí el día, bueno la mañana libre, empiezo a las 16:30, y tu padre y yo no volvemos hasta la noche, o mañana, ya te llamo o te mando un mensaje, que pena que no pueda verte con tu traje…
-¡Me sacaré muchas fotos tranquila! No te preocupes.
-Venga... vale, ¡busquemos tu traje!-Fuimos por un monton de tiendas, una, otra, otra, otra…..
En un momento llegó a ser aburrido (sí, aunque no lo parezca, puede llegar a ser aburrido) y entonces en una tienda lo vimos, era perfecto. Era un traje precioso, luego compramos todos los complementos. El conjunto quedo en un traje rosa bebé un poco más de las rodillas, de encaje, palabra de honor, con una tela negra rodeándome la cintura y un lazo detrás. Era precioso. Los complementos del mismo color del traje. Yo estaba alucinando.
-Seguro que estas guapísima esta noche.-Reía emocionada.
-¡Seguro! ¡Que ganas de que sea esta noche!-Llegamos a casa entre risas, fue uno de los mejores días con mi madre. Cuando llegamos comí un simple sándwich de pollo y luego subí a conectarme al ordenador. Tenía un mensaje privado...
''Aberto Rodriguez. Hoy, a las 8:39
Te quiero.
Escucha esta canción, te la dedico, en cierta parte. Tu ya me entiendes.
Demi Lovato- Don't Forget.''
Comencé a llorar mientras escuchaba la canción... Este tio me quería, joder, por fin mi sueño de tanto tiempo se hizo realidad, sonreí y luego comencé a reír a carcajadas, aunque esa canción fuera triste, yo estaba feliz de que me la hubiera dedicado y no iba a desperdiciar mis tiempos de ‘’memoria’’ lamentándome.
Miré la hora, creo que ya debería ir duchándome, eran las 18:15…
Bueno, vamos a la ducha.
Me quité la ropa lentamente y luego abrí el grifo, esperé a que se calentara un poco el agua y entonces entré, me lavé el pelo y me puse el agua un poco mas fría de lo normal, me relaja sentir el agua fría en al nuca. Salí con el pelo mojado, me hice un recogido que era una especie de moño rizado, precioso.
Después me maquillé y me pinté los ojos en marron y el rosa del traje, estaba genial. Me puse el conjunto, iba guapísima, mamá ya se había ido, y papá no estaba. Les llamaré para decirme que me voy ya.
-¡Hola!-Respondió ella al teléfono feliz.
-¡Hola mami! Que ya me voy para casa de Alberto.
-Vale, ten cuidadito anda, te quiero preciosa.
-¡Vale! Adiós mami, ¡te quiero!-Colgué.
Estaba super feliz, y muy nerviosa, a saber que se acababa de inventar Alberto, tenía una sonrisa tonta, sí como… cuando estas enamorado y esas malditas mariposas que a saber cuando te las has comido siguen vivas en tu barriga haciendo cosas raras que hacen que tengas cosquillas interiores, sí esas. Pues así me sentía yo ahora.
Me giré para cerrar la puerta y cuando saqué las llaves de la cerradura cerrada, escuché a mis espaldas.
-Hola, señorita.-Me gire sobresaltada, y luego reí aliviada.
-Pedrito, llevas unos días que me das unos sustos.-Reí divertida. Él tenía el brazo de forma para que me enganchara a él, y así hice. Fuimos hasta el final de la calle asi agarrados mirando al frente, super serios. Pero en un momento no aguantamos más y empezamos a reír a carcajadas, le di un besito en la mejilla.
-Si es que como me lo paso contigo no me lo paso con nadie.
-Sonrió divertido-Vas muy guapa.
-Gracias.-Sonreí. Fuimos hablando de tonterías, y riéndonos sin parar, llegamos a casa de Alberto, Pedro me miró y…
-Estas roja como un tomate.-Me miró sorprendido y empezó a reirse a carcajadas.
-¡Sht! ¡Calla!-Yo también reí nerviosa. Sí, ¿Qué pasa? Me daba vergüenza que Alberto me viera, en realidad, me daba vergüenza verle, no se porque, hoy en especial me sentía mas enamorada que nunca.
Pedro llamó a la puerta.
<<¡Ding dong!>>
Alberto abrió la puerta, iba igual que Pedro, con un traje de chaqueta, zapatos de charol, guapísimo, parece que íbamos a una boda o algo asi, jajaja.
-W... Wow...-Me miró de arriba a abajo sorprendido. Yo me limité a sonreír tímida, muy tímida.
-Va guapa, ¡eh!-Pedro le dió unos codazos juguetones.
-Va guapísima.-¡Me agarró por la cintura, me acercó a el y me beso! ¡Wow! Estaba mas atrevido de lo normal, jajaja.
Entramos y ya estaban todos allí, Pedro y yo eramos los últimos, iban todos guapísimos, con sus trajes de chaqueta, y... me esperó una sorpresa especial...
-¡Amalia, Sonia, Diana!-Empecé a correr hacia ellas y nos abrazamos, miré a Gema y le hice un amago para que se uniera.
-¿Ya la habéis conocido? Se llama Gema y..
-Llevamos hablando con ella desde hace dos días, ¿por qué te crees que estamos aquí? Nos llevamos genial.
-Que guay-Reí emocionada.
-Vais preciosas.-Sonreí feliz.
-Tu si que vas guapa.-Contestó Diana. Estuvimos riéndonos y bailando, muchas veces Alberto me agarraba por la cintura y me besaba, todos miraban embobados, Diana, Amanda y Sonia se reían, Gema no porque estaba ocupada con Pedro, jajaja. Estábamos echando una muy buena tarde.
Me acerqué a Pedro, y Gema me dejó bailar con él, un solo baile, quería decirle lo mucho que me importaba.
-Gracias.-Me apoyé en su torso, y cerré los ojos.
-Gracias a ti, preciosa, nunca podre encontrar una amiga como tu, ¿me oyes? Nunca.-Nos mecíamos con cuidado.
-Si la encontrarás. Te lo aseguro. Además, ahora tienes a Gema. Y es una chica genial.-Miré hacia arriba y le sonreí
-Pero no eres tu.-Me miró serio, yo volví a mirar hacia abajo.
-Una cosa… ¿Por qué habeis preparado esto?-No me acordé de preguntar antes.
-Pues… Porque te queremos, nos importas, y además, es como… como… Una fiesta de despedida, no podemos asegurarnos el baile de graduación, ¿no?-Me miró sonriendo, si es que se acuerdan de todo.
-Tienes razón.-Sonreí. Terminó la canción y fui a acercarme a Alberto…
Pero en ese momento, sonó una canción, una que escuché cuando todo se fue a la mierda, me acordé… Bueno, me acordé, caí en la cuenta, de… de que no podía hacerle esto a Alberto.
*FLASHBACK*
Me conecté al tuenti desde mi Ipod antes de acostarme, vi una foto de Alberto… estaba en su casa, que guapo que es…. si, le quiero, pero el a mi no, y nunca lo hará, además, ahora Oscar no se puede enterar de quien estoy enamorada, sino, a saber que hace...
Me puse mis cascos y me puse a escuchar esta canción… Una canción preciosa de Justin Bieber, Common Denominator.
Parpadeé varias veces y derramé una o dos lagrimas, esta semana estoy viendo que va a ser un poco depre, estoy pendiendo de un hilo, cada vez que me pasa algo, me desahogo llorando…
Me quedé dormida mientras escuchaba la canción………………………………………….
*FIN FLASHBACK*
¿Os acordáis de eso? No quería nada con Oscar porque quería a Alberto. Y dentro de poco, yo no me acordaré de él, no querré nada de él… Y le haré daño…De nuevo se acercó para besarme, pero me detuve, y le agarré la mano.-Vamos a salir fuera un momento.-Dije.
Alberto: De acuerdo.-Contestó nervioso y preocupado. Miró a Pedro y le hizo unos gesto con la mano para darle a entender que se encargara de la fiesta.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Capítulo 32.- Tu ven.
Miré hacia atrás, vi que se acercaba al mismo paso al que yo estaba andado antes, también estaba llorando, y apretaba los puños con fuerza.
-¡Vete! ¡Vete de aquí! ¡Te he dicho que quiero estar sola!-Grité con todas mis fuerzas.
-¡Y yo te dije que no pienso dejarte sola!-Estaba enfadado y se seguía acercando.
-¡Que te vayas joder!-Grité, pero automáticamente bajé el tono de voz- Por favor…-Grité de nuevo-¡VETE!
-¡QUÉ TE CALLES JODER!-Vino y me abrazó lo más fuerte que pudo. Yo me dejé, dejé que me abrazara, hundí mi cara en su pecho, en su camiseta marrón, suave, olía a él…
-Verás como todo va a salir bien…-De nuevo, cuando el dijo eso, me invadió la rabia, le empujé bruscamente lejos de mí, y dije con un hilo de voz:
-Para mi nada volverá a salir bien.-Y empecé a correr con todas mis fuerzas lejos de él. Miré hacia atrás, Alberto estaba paralizado, me miraba sin saber que acababa de ocurrir, miré otra vez hacia delante.
-----------------------------------UN RATO DESPUES-------------------------------------
Llegué a mi casa, después de estar corriendo un rato sin rumbo fijo, decidí parar y andé lentamente mientras escuchaba una canción de Jessie J: Nobody's perfect.
No pude evitar llorar...
Cuando entré en mi casa, mis madre estaba maquillándose y mi padre poniéndose los zapatos.
-¿Que haces aquí tan pronto?-Mi madre se miraba al espejo.
-Pues…-No sabía que decir, mi padre me interrumpió.
-Ve vistiéndote anda que vamos a salir con unos amigos míos. Pensamos que no ibas a venir, pero ya te vienes ¿no?-Me miro sonriente, cuando me vio la cara llena de lagrimas y con una cara de tres metros, vino corriendo hacia mí, solo con un zapato puesto y me abrazo fuerte.-Cariño cariño porque lloras, ¿que te ha pasado cariño?-Empezó a temblar.
-¡Papi…Papi!-Le agarré con fuerzas y comencé a llorar de nuevo.
-¡Me he desmayado, me he desmayado! ¡No han servido las pastillas, me voy a olvidar de todo!-Lloré más fuerte. Mi madre al escucharme horrorizada también se acercó.
-Mi niña, tranquila cariño, nosotros haremos lo posible para que eso no pase, aunque no hayan servido esas pastillas verás como lo conseguimos.-Ella intentaba tranquilizarme.
-Pero…-Intenté hablar.
-Shh, no digas nada. Lo conseguiremos y punto.-Mi madre sentenció la conversación.
-Y nosotros a ti mi niña.-Contestaron al unísono. Nos separamos, la verdad me hicieron sentir mejor, ahora estaba más tranquila.
-Voy a llamar a Marcos, le diré que no vamos.-Mi padre fue a coger el teléfono.
-¡No, no! Vamos a ir, asi me despejo un poco, lo necesito...-Hice que soltara el teléfono.
-Bueno, si es lo que quieres.-Mi padre intentó sonreír.
-Voy a cambiarme.-Hice un esfuerzo por sonreír. Entré en mi cuarto, y elegí este conjunto.
-Que linda que estás.-Mi madre me miró de arriba a abajo.
-Gracias mami.-Sonreí. Fui y la abracé muy fuerte.
La cena transcurria genial. Los amigos de papa eran super buena gente. Pero cuando estábamos cenando recibí una llamada.
PEDRO.
Dudé si congerselo, pero me daba pena, por una parte, recuerdo como lloraba y me abrazaba, para que me acordara de él.
-¿Si?-Pregunté.
-Eh… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te fuiste así?-Se le notaba preocupado.
-No sé, la situación me pudo, me agobié demasiado…
-Después de todo lo ocurrido le conté que pasaba a los chicos y se fueron a sus casas, nos quedamos solos Gema y yo y…-Se quedó callado, y aunque me imaginé quien era, le incité a seguir.
-Y….
-Alberto. Le has hecho daño. ¿Por qué le gritaste? Él lo único que quería era que no hicieras ninguna locura, no quería dejarte sola.
-Y yo le pedí que lo hiciera, que me dejara sola, no quería saber nada de nadie en ese momento, Pedro, entiéndelo.
-Lo sé, y te entiendo, pero porque fuiste así, tu te irías llorando, pero él volvió igual. Se pasó toda la tarde llorando conmigo y con Gema, no sé como estará ahora, sus padres por suerte, están de vacaciones esta semana, desde ayer está solo en su casa. Aunque, creo que ahora se fue mejor. Se fue con una idea o algo decía… no sé la verdad.
-Lo.. lo siento… No… No.. sabía.. tienes razón… Él no tiene la culpa de que haya pasado nada de esto, solo que me pudo la impotencia tío… ¿Y de que idea estás hablando?-Estaba intrigada.
-Bueno, no te amargues ahora, llámale y pídele disculpas, y luego pregúntal por esa idea, porque la verdad que yo no lo sé.
-Vale, eso haré.-Sonreí insconcientemente.-Gracias, tío, de verdad, ¿cómo consigues sacarme siempre una sonrisa? Tienes que decírmelo. Eres increíble.
-No sé como lo hago, pero lo que importa es que lo consigo, y no soy increíble anda. Adiós, besos y que te vaya bien.
-¡Adiós besos!-Colgué con una sonrisa en la cara, luego busque el numero de Alberto, mi madre me llamó para que fuera a sentarme pero le hice un gesto con la mano para que se esperara, estaba nerviosa, no sabía como explicarle todo…. Bueno, da igual, lo que salga salió.
Un toque… Dos… Tres… ¡No lo coge! ¡Espera! ¡YA!
-¿Hola?-Preguntó él.
-Lo siento…
-¿Qué?-Parecía confuso.
-Soy Lourdes, siento lo de esta tarde, de verdad. Lo siento.
-No pasa nada… ya… ya se me ha pasado, da igual.
-No, no da igual. Lo siento.
-Vale, acepto las disculpas, aunque no hacen falta… ¡Por cierto! Mañana por la tade a las ocho y media en mi casa.
-¿Para que?
-Tu ven, y muy, muy guapa, con uno de esos trajes chulos y bonitos de princesas.-Empezó a reír, yo también comencé a reír, me hacia feliz imaginármelo al otro lado del teléfono con una sonrisa.
-Estas loco ¿eh?
-Por tí.
Empecé a reír tontamente.-Cállate anda.
-Adiós preciosa. Hasta mañana.
-A…adiós, hasta mañana.-Me senté en la silla y todos me miraron en plan ‘’¿Quién era?’’ solo me limité a responder:
-Un amigo, mañana tengo una fiesta.-Cuando volvimos a casa mamá me preguntó sobre esa fiesta, y comencé a darle las explicaciones.
-A ver, en realidad, no sé a que viene, es como una sorpresa, pero me han dicho que vaya muy guapa, como una princesa…-Me eché a reír.
-Pues mañana por la mañana vamos a comprarte un traje, ¿vale?-Mamá parecía emocionada.
-Mamá… Solo es una fiesta más, cogeré uno de los trajes que tengo ahí…-Mi madre me echó una mirada singnificativa. Con esa mirada lo dijo todo… podría ser la ultima fiesta que recuerde… Además, ¡puedo comprarme un traje!
-Vale, esta bien, mañana vamos a comprarlo.-Sonreí.
-Venga, pues levántate tempranito.-Me acarició la mejilla.
-Si mami.-Sonreí como una niña pequeña, todo lo que podía.
-Buenas noches.-Me dio un besito en la frente y se metió en su cuarto. Yo me fui para el mío, me tumbé en la cama, y recordé todos los momento bonitos de mi vida… Todos los que pude, la verdad, que he tenido una buena vida, pena que me vaya a olvidar de ella…
-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE----------------------
-¡Que te vayas joder!-Grité, pero automáticamente bajé el tono de voz- Por favor…-Grité de nuevo-¡VETE!
-¡QUÉ TE CALLES JODER!-Vino y me abrazó lo más fuerte que pudo. Yo me dejé, dejé que me abrazara, hundí mi cara en su pecho, en su camiseta marrón, suave, olía a él…
-Verás como todo va a salir bien…-De nuevo, cuando el dijo eso, me invadió la rabia, le empujé bruscamente lejos de mí, y dije con un hilo de voz:
-Para mi nada volverá a salir bien.-Y empecé a correr con todas mis fuerzas lejos de él. Miré hacia atrás, Alberto estaba paralizado, me miraba sin saber que acababa de ocurrir, miré otra vez hacia delante.
-----------------------------------UN RATO DESPUES-------------------------------------
Llegué a mi casa, después de estar corriendo un rato sin rumbo fijo, decidí parar y andé lentamente mientras escuchaba una canción de Jessie J: Nobody's perfect.
No pude evitar llorar...
Cuando entré en mi casa, mis madre estaba maquillándose y mi padre poniéndose los zapatos.
-¿Que haces aquí tan pronto?-Mi madre se miraba al espejo.
-Pues…-No sabía que decir, mi padre me interrumpió.
-Ve vistiéndote anda que vamos a salir con unos amigos míos. Pensamos que no ibas a venir, pero ya te vienes ¿no?-Me miro sonriente, cuando me vio la cara llena de lagrimas y con una cara de tres metros, vino corriendo hacia mí, solo con un zapato puesto y me abrazo fuerte.-Cariño cariño porque lloras, ¿que te ha pasado cariño?-Empezó a temblar.
-¡Papi…Papi!-Le agarré con fuerzas y comencé a llorar de nuevo.
-¡Me he desmayado, me he desmayado! ¡No han servido las pastillas, me voy a olvidar de todo!-Lloré más fuerte. Mi madre al escucharme horrorizada también se acercó.
-Mi niña, tranquila cariño, nosotros haremos lo posible para que eso no pase, aunque no hayan servido esas pastillas verás como lo conseguimos.-Ella intentaba tranquilizarme.
-Pero…-Intenté hablar.
-Shh, no digas nada. Lo conseguiremos y punto.-Mi madre sentenció la conversación.
-Y nosotros a ti mi niña.-Contestaron al unísono. Nos separamos, la verdad me hicieron sentir mejor, ahora estaba más tranquila.
-Voy a llamar a Marcos, le diré que no vamos.-Mi padre fue a coger el teléfono.
-¡No, no! Vamos a ir, asi me despejo un poco, lo necesito...-Hice que soltara el teléfono.
-Bueno, si es lo que quieres.-Mi padre intentó sonreír.
-Voy a cambiarme.-Hice un esfuerzo por sonreír. Entré en mi cuarto, y elegí este conjunto.
Me puse un vestido a rayas blancas y negras, con un cinturon negro. Unos taconcitos negros, una pulsera negra también y el colgante que me regaló Alberto. Lista, me maquillé un poco y salí fuera, donde me esperaban mis padres.
-Que linda que estás.-Mi madre me miró de arriba a abajo.
-Gracias mami.-Sonreí. Fui y la abracé muy fuerte.
La cena transcurria genial. Los amigos de papa eran super buena gente. Pero cuando estábamos cenando recibí una llamada.
PEDRO.
Dudé si congerselo, pero me daba pena, por una parte, recuerdo como lloraba y me abrazaba, para que me acordara de él.
-¿Si?-Pregunté.
-Eh… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te fuiste así?-Se le notaba preocupado.
-No sé, la situación me pudo, me agobié demasiado…
-Después de todo lo ocurrido le conté que pasaba a los chicos y se fueron a sus casas, nos quedamos solos Gema y yo y…-Se quedó callado, y aunque me imaginé quien era, le incité a seguir.
-Y….
-Alberto. Le has hecho daño. ¿Por qué le gritaste? Él lo único que quería era que no hicieras ninguna locura, no quería dejarte sola.
-Y yo le pedí que lo hiciera, que me dejara sola, no quería saber nada de nadie en ese momento, Pedro, entiéndelo.
-Lo sé, y te entiendo, pero porque fuiste así, tu te irías llorando, pero él volvió igual. Se pasó toda la tarde llorando conmigo y con Gema, no sé como estará ahora, sus padres por suerte, están de vacaciones esta semana, desde ayer está solo en su casa. Aunque, creo que ahora se fue mejor. Se fue con una idea o algo decía… no sé la verdad.
-Lo.. lo siento… No… No.. sabía.. tienes razón… Él no tiene la culpa de que haya pasado nada de esto, solo que me pudo la impotencia tío… ¿Y de que idea estás hablando?-Estaba intrigada.
-Bueno, no te amargues ahora, llámale y pídele disculpas, y luego pregúntal por esa idea, porque la verdad que yo no lo sé.
-Vale, eso haré.-Sonreí insconcientemente.-Gracias, tío, de verdad, ¿cómo consigues sacarme siempre una sonrisa? Tienes que decírmelo. Eres increíble.
-No sé como lo hago, pero lo que importa es que lo consigo, y no soy increíble anda. Adiós, besos y que te vaya bien.
-¡Adiós besos!-Colgué con una sonrisa en la cara, luego busque el numero de Alberto, mi madre me llamó para que fuera a sentarme pero le hice un gesto con la mano para que se esperara, estaba nerviosa, no sabía como explicarle todo…. Bueno, da igual, lo que salga salió.
Un toque… Dos… Tres… ¡No lo coge! ¡Espera! ¡YA!
-¿Hola?-Preguntó él.
-Lo siento…
-¿Qué?-Parecía confuso.
-Soy Lourdes, siento lo de esta tarde, de verdad. Lo siento.
-No pasa nada… ya… ya se me ha pasado, da igual.
-No, no da igual. Lo siento.
-Vale, acepto las disculpas, aunque no hacen falta… ¡Por cierto! Mañana por la tade a las ocho y media en mi casa.
-¿Para que?
-Tu ven, y muy, muy guapa, con uno de esos trajes chulos y bonitos de princesas.-Empezó a reír, yo también comencé a reír, me hacia feliz imaginármelo al otro lado del teléfono con una sonrisa.
-Estas loco ¿eh?
-Por tí.
Empecé a reír tontamente.-Cállate anda.
-Adiós preciosa. Hasta mañana.
-A…adiós, hasta mañana.-Me senté en la silla y todos me miraron en plan ‘’¿Quién era?’’ solo me limité a responder:
-Un amigo, mañana tengo una fiesta.-Cuando volvimos a casa mamá me preguntó sobre esa fiesta, y comencé a darle las explicaciones.
-A ver, en realidad, no sé a que viene, es como una sorpresa, pero me han dicho que vaya muy guapa, como una princesa…-Me eché a reír.
-Pues mañana por la mañana vamos a comprarte un traje, ¿vale?-Mamá parecía emocionada.
-Mamá… Solo es una fiesta más, cogeré uno de los trajes que tengo ahí…-Mi madre me echó una mirada singnificativa. Con esa mirada lo dijo todo… podría ser la ultima fiesta que recuerde… Además, ¡puedo comprarme un traje!
-Vale, esta bien, mañana vamos a comprarlo.-Sonreí.
-Venga, pues levántate tempranito.-Me acarició la mejilla.
-Si mami.-Sonreí como una niña pequeña, todo lo que podía.
-Buenas noches.-Me dio un besito en la frente y se metió en su cuarto. Yo me fui para el mío, me tumbé en la cama, y recordé todos los momento bonitos de mi vida… Todos los que pude, la verdad, que he tenido una buena vida, pena que me vaya a olvidar de ella…
-----------------------A LA MAÑANA SIGUIENTE----------------------
domingo, 25 de septiembre de 2011
Capitulo 31.- Tengo miedo...
**Bueno antes de empezar el capítulo quiero deciros que escuchéis esta canción mientras lo leéis---> ''D.H.T Listen To Your Heart'' La emoción sera mayor, gracias**
Todos empezaron a acercarse preocupados. Despues de ese momento, sentí como las piernas me fallaban, me imagino que cai de sopetón al suelo, pero yo vi como todo surgia lentamente, todos pusieron cara de terror y Gema intento agarrarme, ya que era la que estaba mas cerca. Después de hay, lo vi todo negro…
Abrí los ojos lentamente, estaba en una habitación, en la cama. Esperé a que mis ojos se acostumbraran a la luz. No tenía ni idea de donde me encontraba, estaba asustada.Miré a mi alrededor, la habitación era negra y naranja, un armario a mi izquierda, con esos colores, un escritorio negro con una lampara naranja y a mi derecha un ventanal.
Me senté torpemente, me dolía un poco la cabeza, una chica de pelo negro y ojos oscuros estaba sentada en una silla, al lado de la puerta, parecía tener mi edad y ojeaba una revista aburrida. Cuando vio como me levantaba con dificultad, abrió los ojos como platos, tiró la revista al suelo y corrió hacia mi.-¡Hola! Lourdes, ¿estás bien? ¿Cómo te encuentras?
-Emm… Bien, si, creo que bien, ¿dónde estoy?
-En el cuarto de Alberto, te desmayaste y esta era la casa mas cercana.-Contestó. ¿Qué? ¿De que me estaba hablando esta chica? No tenia ni idea de quien era ella, ni ese tal Alberto, que ahora mismo yo estaba en su cuarto, y… ¿me he desmayado? No recuerdo nada de eso.
-Perdona… ¿Quién es Alberto? Y… ¿De verdad me he desmayado?-Esa chica se puso nerviosa, y se quedo mirándome sin decir nada, iba a preguntarle quien era, pero a pesar por su reacción con las otras dos preguntas, mejor me guardé esa pregunta para mi. Ella estaba asustada, pero la verdad, que yo también, no sabía que estaba ocurriendo.
-¿No sabes quien es Alberto?…. mmm… ¿Sabes quien soy yo?-Esperaba ansiosa mi respuesta
Tenía miedo de responder, pero debía ser sincera.-No a las dos.
Ella se horrorizó, noté el miedo en sus ojos, se fue de la habitación y me quedé allí sola, después oí unos gritos abajo, era ella, hablando con un chico-¡Pedro! ¡¿Dónde estas Pedro?!-Gritaba descontrolada.
-Estoy aquí Gema, tranquilízate, venga ya esta.-Contestó él. Vale, por lo menos ya se como se llaman, Gema y el chico con el que hablaba era Pedro, voy a bajar. Y eso hice, bajé despacio las escaleras, estaba insegura, pero no quería echarme atrás. Me quede escondida en los últimos escalones, pues desde hay podía ver a Gema, con ese chico que me imagine que seria Pedro.
-¡Como que me tranquilice! ¡No se acuerda tío!-Ella estaba con las lagrimas saltadas, ¿Qué no me acordaba…? ¿De que?-Y no sabe quien soy, ni quien es Alberto y….Iba a seguir hablando pero el le agarró la cara rápidamente y la besó para que se calmase, Gema cerró los ojos y se dejo hacer.-Es que... Tengo miedo...
-Y yo, yo también tengo mucho miedo, no creo que esto este pasando, ¿donde está?-Pedro hablaba con calma, aunque se le notaba asustado.
-La he dejado arriba, se habrá quedado un poco perpleja, ya que me he bajado corriendo...-Gema apoyó la cabeza el hombro de Pedro.
-Bueno, vamos a avisar a los chicos y subimos, y tranquilízate .-Escuché eso y corrí hacia arriba, me senté en la cama y espere a que llegaran.
-Hola… de nuevo.-Dijo Gema temblando. El otro chico, con el que hablaba Gema antes, creo que era Pedro se acerco lento, como con miedo.
-Lourdes, ¿sabes quien soy?-Hablaba lento y con cuidado.
-No... Lo siento...-Lo siento, ¿que otra cosa mejor podía decir yo? El me miró serio, se giró y vio a otro chico en la puerta, estos se abrazaron, ¿que ocurria? Me estaba asustando cada vez mas, mire mejor al chico al que abrazo Pedro, era un poquito mas alto que yo, al parecer, tenia el pelo larguito y rubio, y unos ojos azules muy bonitos, era bastante guapo.
-Tío, no se acuerda, no, joder, no sabe nada…-Negaba con la cabeza una y otra vez.
-Tranquilo tio, la recuperaremos…-El chico hablaba con calma, intentaba relajar a Pedro.
-Alberto tio, ¿que hacemos? ¡No sé que hacer!-Pedro le gritaba con la voz agrietada, parecía una película.
-¡Yo tampoco tio! ¡Yo tampoco!-Se abrazaron de nuevo, ahora ese tal Albert también lloraba. Me fijé mejor… Estaban… estaban llorando… ¿Recuperarme? ¿De qué? ¿Qué me ha pasado? Tengo miedo, cada vez me asusto más, Gema me ha visto, ella también llora…
De repente aparecieron mas chicos en la puerta. Un chico rubio de ojos castaños bastante guapo y con el pelo cortito, fue el primero en hablar.-¡Eh! ¡Qué ha pasado joder! ¡¿Por qué lloráis?! ¡Tíos! ¡Contádnoslo!-El chico rubio gritaba preocupado, preguntaba a todos, mirandonos a todos, y luego me miraba a mi, estaba a punto de llorar.
-¡Fede tio! ¡No tenemos tiempo! ¡Luego os lo contamos!-Alberto gritaba a ese chico, Fede creo que dijo antes. Alberto estaba fatal pero, ¿contar? ¿Contar el que? Estoy demasiado confusa… no se que ocurre… Quiero salir corriendo de aquí. Se empezaron a acercar todos, todos estaban a mi alrededor, y yo no sabia quien era nadie… Sin darme cuenta Pedro me agarró, miré al chico que se llamaba Alberto mientras el otro me abrazaba, estaba llorando desconsoladamente, gritaba por dentro.
Noté las lagrimas de Pedro rozandome y enfriándome las mejillas, me agarró fuerte, tenía una mano en mi cintura y la otra en mi nuca, me mecía lentamente mientras me hablaba. Pedro me susurraba al oido, muy bajito, solo lo conseguía oír yo…-Lourdes, Lourdes preciosa, ¿te acuerdas de mi? Venga, el skate, nuestros abrazos, tu cumpleaños, cuando nos conocimos… venga, acuérdate, se que puedes…. Haz un esfuerzo, aunque no sepas de que te hablo…
Tenía razón, no sabía de que me hablaba, yo estaba muy asustada y ahora mas confusa aún, no se que hacer… Estoy perdida…-Lo… Lo siento Pedro… No…
Pedro siguió susurrándome y meciéndome interrumpiéndome mientras hablaba, emitió un suspiro ahogado por las lagrimas, y luegos siguió hablando.-Lourdes, no… no me digas que no puedes… yo se que tu puedes, ¡TU PUEDES! Venga acuérdate de nosotros, de mi sonrisa, la de Alberto, cuando me hablabas de él una y otra vez, de lo feliz que éramos, y de lo feliz que eres ahora. Venga, cierra los ojos, intenta recordar, por favor.
Ni idea. No sé que quería decir, pero me daba demasiada pena, estaba sumergido en dolor, y al parecer, todos los demás empezaron a tener las lagrimas saltadas, menos Alberto que ya estaba llorando a no poder más. Cerré los ojos con fuerza, con ganas todo lo fuerte que pude, y pensé en Alberto y Pedro… Pero no me venia nada… Abrí los ojos y lo intenté de nuevo. Los cerré con más fuerza aún… y en ese momento me vinieron dos imágenes a la cabeza, un beso, un beso profundo pero muy suave era Alberto… y después otra imagen, otra sonrisa que venia desde arriba, desde un árbol y una suave voz que decía… ‘’Felicidades fea`` era Pedro…
Abrí los ojos rápidamente y separé a Pedro agarrándole por los hombros, me miró confuso y lleno de lagrimas, yo sonreí y también empecé a llorar.-¡Pedro!-Le abracé con todas mis ganas.
-¡Lourdes! ¡Dios Lourdes mi niña!-El también me abrazó lo más fuerte que pudo.
-Me he desmayado de nuevo… sabes que significa eso…
-Si… Lo se…-Pedro hablaba con dulzura.
-No puede ser… No puede ser…Me levante con los ojos llenos de lagrimas y me fui de aquel cuarto, no podía con mi alma, estaba impotente solo quería huir, desaparecer… Iba a olvidar a todas las personas que mas quería en este mundo… Iba a olvidarme de todo…
-¡Lourdes! ¡Espera! ¡¿A donde vas?!-Alberto me agarró el brazo antes de que pudiera salir por la puerta.
Me solté bruscamente-¡Déjame! ¡Quiero estar sola! ¡Quiero desaparecer!-Abrí la puerta con ganas, Salí de allí y caminé a paso rápido, no se hacia donde pero caminé rápido con la cara llena de lagrimas y el alma por los suelos. De repente, mas que tristeza, sentí rabia no pude más.-¡Arggggggggg!-Grité de pura rabia y comencé a llorar de nuevo.
-¡No andes ni un paso mas!-Alguien gritó a mis espaldas, miré hacia atrás y le vi…
Todos empezaron a acercarse preocupados. Despues de ese momento, sentí como las piernas me fallaban, me imagino que cai de sopetón al suelo, pero yo vi como todo surgia lentamente, todos pusieron cara de terror y Gema intento agarrarme, ya que era la que estaba mas cerca. Después de hay, lo vi todo negro…
Abrí los ojos lentamente, estaba en una habitación, en la cama. Esperé a que mis ojos se acostumbraran a la luz. No tenía ni idea de donde me encontraba, estaba asustada.Miré a mi alrededor, la habitación era negra y naranja, un armario a mi izquierda, con esos colores, un escritorio negro con una lampara naranja y a mi derecha un ventanal.
Me senté torpemente, me dolía un poco la cabeza, una chica de pelo negro y ojos oscuros estaba sentada en una silla, al lado de la puerta, parecía tener mi edad y ojeaba una revista aburrida. Cuando vio como me levantaba con dificultad, abrió los ojos como platos, tiró la revista al suelo y corrió hacia mi.-¡Hola! Lourdes, ¿estás bien? ¿Cómo te encuentras?
-Emm… Bien, si, creo que bien, ¿dónde estoy?
-En el cuarto de Alberto, te desmayaste y esta era la casa mas cercana.-Contestó. ¿Qué? ¿De que me estaba hablando esta chica? No tenia ni idea de quien era ella, ni ese tal Alberto, que ahora mismo yo estaba en su cuarto, y… ¿me he desmayado? No recuerdo nada de eso.
-Perdona… ¿Quién es Alberto? Y… ¿De verdad me he desmayado?-Esa chica se puso nerviosa, y se quedo mirándome sin decir nada, iba a preguntarle quien era, pero a pesar por su reacción con las otras dos preguntas, mejor me guardé esa pregunta para mi. Ella estaba asustada, pero la verdad, que yo también, no sabía que estaba ocurriendo.
-¿No sabes quien es Alberto?…. mmm… ¿Sabes quien soy yo?-Esperaba ansiosa mi respuesta
Tenía miedo de responder, pero debía ser sincera.-No a las dos.
Ella se horrorizó, noté el miedo en sus ojos, se fue de la habitación y me quedé allí sola, después oí unos gritos abajo, era ella, hablando con un chico-¡Pedro! ¡¿Dónde estas Pedro?!-Gritaba descontrolada.
-Estoy aquí Gema, tranquilízate, venga ya esta.-Contestó él. Vale, por lo menos ya se como se llaman, Gema y el chico con el que hablaba era Pedro, voy a bajar. Y eso hice, bajé despacio las escaleras, estaba insegura, pero no quería echarme atrás. Me quede escondida en los últimos escalones, pues desde hay podía ver a Gema, con ese chico que me imagine que seria Pedro.
-¡Como que me tranquilice! ¡No se acuerda tío!-Ella estaba con las lagrimas saltadas, ¿Qué no me acordaba…? ¿De que?-Y no sabe quien soy, ni quien es Alberto y….Iba a seguir hablando pero el le agarró la cara rápidamente y la besó para que se calmase, Gema cerró los ojos y se dejo hacer.-Es que... Tengo miedo...
-Y yo, yo también tengo mucho miedo, no creo que esto este pasando, ¿donde está?-Pedro hablaba con calma, aunque se le notaba asustado.
-La he dejado arriba, se habrá quedado un poco perpleja, ya que me he bajado corriendo...-Gema apoyó la cabeza el hombro de Pedro.
-Bueno, vamos a avisar a los chicos y subimos, y tranquilízate .-Escuché eso y corrí hacia arriba, me senté en la cama y espere a que llegaran.
-Hola… de nuevo.-Dijo Gema temblando. El otro chico, con el que hablaba Gema antes, creo que era Pedro se acerco lento, como con miedo.
-Lourdes, ¿sabes quien soy?-Hablaba lento y con cuidado.
-No... Lo siento...-Lo siento, ¿que otra cosa mejor podía decir yo? El me miró serio, se giró y vio a otro chico en la puerta, estos se abrazaron, ¿que ocurria? Me estaba asustando cada vez mas, mire mejor al chico al que abrazo Pedro, era un poquito mas alto que yo, al parecer, tenia el pelo larguito y rubio, y unos ojos azules muy bonitos, era bastante guapo.
-Tío, no se acuerda, no, joder, no sabe nada…-Negaba con la cabeza una y otra vez.
-Tranquilo tio, la recuperaremos…-El chico hablaba con calma, intentaba relajar a Pedro.
-Alberto tio, ¿que hacemos? ¡No sé que hacer!-Pedro le gritaba con la voz agrietada, parecía una película.
-¡Yo tampoco tio! ¡Yo tampoco!-Se abrazaron de nuevo, ahora ese tal Albert también lloraba. Me fijé mejor… Estaban… estaban llorando… ¿Recuperarme? ¿De qué? ¿Qué me ha pasado? Tengo miedo, cada vez me asusto más, Gema me ha visto, ella también llora…
De repente aparecieron mas chicos en la puerta. Un chico rubio de ojos castaños bastante guapo y con el pelo cortito, fue el primero en hablar.-¡Eh! ¡Qué ha pasado joder! ¡¿Por qué lloráis?! ¡Tíos! ¡Contádnoslo!-El chico rubio gritaba preocupado, preguntaba a todos, mirandonos a todos, y luego me miraba a mi, estaba a punto de llorar.
-¡Fede tio! ¡No tenemos tiempo! ¡Luego os lo contamos!-Alberto gritaba a ese chico, Fede creo que dijo antes. Alberto estaba fatal pero, ¿contar? ¿Contar el que? Estoy demasiado confusa… no se que ocurre… Quiero salir corriendo de aquí. Se empezaron a acercar todos, todos estaban a mi alrededor, y yo no sabia quien era nadie… Sin darme cuenta Pedro me agarró, miré al chico que se llamaba Alberto mientras el otro me abrazaba, estaba llorando desconsoladamente, gritaba por dentro.
Noté las lagrimas de Pedro rozandome y enfriándome las mejillas, me agarró fuerte, tenía una mano en mi cintura y la otra en mi nuca, me mecía lentamente mientras me hablaba. Pedro me susurraba al oido, muy bajito, solo lo conseguía oír yo…-Lourdes, Lourdes preciosa, ¿te acuerdas de mi? Venga, el skate, nuestros abrazos, tu cumpleaños, cuando nos conocimos… venga, acuérdate, se que puedes…. Haz un esfuerzo, aunque no sepas de que te hablo…
Tenía razón, no sabía de que me hablaba, yo estaba muy asustada y ahora mas confusa aún, no se que hacer… Estoy perdida…-Lo… Lo siento Pedro… No…
Pedro siguió susurrándome y meciéndome interrumpiéndome mientras hablaba, emitió un suspiro ahogado por las lagrimas, y luegos siguió hablando.-Lourdes, no… no me digas que no puedes… yo se que tu puedes, ¡TU PUEDES! Venga acuérdate de nosotros, de mi sonrisa, la de Alberto, cuando me hablabas de él una y otra vez, de lo feliz que éramos, y de lo feliz que eres ahora. Venga, cierra los ojos, intenta recordar, por favor.
Ni idea. No sé que quería decir, pero me daba demasiada pena, estaba sumergido en dolor, y al parecer, todos los demás empezaron a tener las lagrimas saltadas, menos Alberto que ya estaba llorando a no poder más. Cerré los ojos con fuerza, con ganas todo lo fuerte que pude, y pensé en Alberto y Pedro… Pero no me venia nada… Abrí los ojos y lo intenté de nuevo. Los cerré con más fuerza aún… y en ese momento me vinieron dos imágenes a la cabeza, un beso, un beso profundo pero muy suave era Alberto… y después otra imagen, otra sonrisa que venia desde arriba, desde un árbol y una suave voz que decía… ‘’Felicidades fea`` era Pedro…
Abrí los ojos rápidamente y separé a Pedro agarrándole por los hombros, me miró confuso y lleno de lagrimas, yo sonreí y también empecé a llorar.-¡Pedro!-Le abracé con todas mis ganas.
-¡Lourdes! ¡Dios Lourdes mi niña!-El también me abrazó lo más fuerte que pudo.
-Me he desmayado de nuevo… sabes que significa eso…
-Si… Lo se…-Pedro hablaba con dulzura.
-No puede ser… No puede ser…Me levante con los ojos llenos de lagrimas y me fui de aquel cuarto, no podía con mi alma, estaba impotente solo quería huir, desaparecer… Iba a olvidar a todas las personas que mas quería en este mundo… Iba a olvidarme de todo…
-¡Lourdes! ¡Espera! ¡¿A donde vas?!-Alberto me agarró el brazo antes de que pudiera salir por la puerta.
Me solté bruscamente-¡Déjame! ¡Quiero estar sola! ¡Quiero desaparecer!-Abrí la puerta con ganas, Salí de allí y caminé a paso rápido, no se hacia donde pero caminé rápido con la cara llena de lagrimas y el alma por los suelos. De repente, mas que tristeza, sentí rabia no pude más.-¡Arggggggggg!-Grité de pura rabia y comencé a llorar de nuevo.
-¡No andes ni un paso mas!-Alguien gritó a mis espaldas, miré hacia atrás y le vi…
viernes, 23 de septiembre de 2011
Capitulo 30.- Esa era mi sorpresa, no la tuya.
Llegamos al parque, y allí estaban todos…
-¡Hola!-Todos nos saludaron al vernos.
-¡Hey!-Fue y besé a Gema y después se quedaron abrazados.
-¡Hola!-Levanté la mano y la moví energéticamente.
Alberto se acerco a mi y mientras los demás decían cosas-Hola preciosa. Tengo una sorpresa.-Me miró divertido. Yo me preguntaba que sería.
-Damela ya...-Sonreí.
-No, te la doy luego.-Emitió una risa malévola.
-Pues me pongo triste.-Dije yo poniendo una voz muy infantil.
-¿Seguro que quieres que te lo de ya?-Me miró con una sonrisa pillina.
-Si..-Y de repente ¡ZAS! Me planto un beso que no me espere ni un segundo. Fue impresionante, sentí sus labios junto a los míos, me besaba con cuidado, como si no quisiera hacerme daño, definitivamente, si, tenia ganas de besarme, y la verdad, que yo también. Nos separamos el uno del otro cuando escuchamos el alboroto que formaron los demás.
Primero Fede-¡Wow! ¿Y eso? ¿Desde cuándo estáis juntos?
Dani no pudo evitarlo-¡Dale fuerte Alberto!
Gema fue la tercera-Ohhh… que monos.
¡Por fin Lourdes!-Pedro reía y reía. Recibimos más comentarios de ese tipo.
Nos miramos a los ojos, y al mismo tiempo, comenzamos a reír a carcajadas, luego, me abrazó y me acurruqué en su pecho.-Esa era mi sorpresa, no la tuya.
-Se siente.-Comenzó a reír.
-Toma.-Le mostré la carta, estaba perfectamente doblada y él se sorprendió al verla, yo me sonrojé, noté un calor sofocante y me puse nerviosa.
-Si no te gusta, puedes tirarla…-Se la di lentamente.
-Como no me va a gustar ca…. Ca…
-¿Ca…?
-Cariño.-Y me abrazo con dulzura.
-Ahora mismo.
Miré a los chicos, se habían ido un poco mas lejos para dejarnos más intimidad, si es que son de lo mejor.
Abrió la carta con cuidado, como si fuera algo muy delicado. Y comenzó a leer, creo que leyó la primera frase, me miro, y se empezó a reir porque yo estaba en silencio y miraba atentamente como leía la carta, siguió leyendo. Al rato me miró, esta vez, más preocupado-¿Eh.. a que viene lo de problemas més graves?
-¿Has terminado de leer?
-No, me queda un poco.
-Termina y ahora te explico.-Continuó leyendo.
-A mi no me parece una tontería, es preciosa.-Sonrió él con dulzura.
-¿Seguro? ¿De verdad?-Se me iluminaron los ojos.
-De verdad. Ahora dime, ¿cual es ese problema?-Alberto buscaba las palabras con cuidado, se le notaba. De nuevo, le conté todo lo de los desmayos, y que empece a olvidarme levemente de las cosas, y de las pastillas.
-¿Por qué no me lo contaste? Podría haber estado a tu lado…
-No quería decírselo a nadie… tenía…Me quede callada.
-Tenías…-Movió las manos para que siguiera.
-Miedo.-Contesté sin dejar de mirarle a los ojos.
-¿Miedo de que?-Preguntó él. Se le notaba tenso.
-Del rechazo, la verdad, que no agrada pensar que en un momento tu amiga, o la chica que te gusta, se fuera a olvidar de ti, y no volviera recordar nada de lo que habéis pasado juntos.-Miré hacia abajo.
-Solo te digo que, tu no tienes la culpa, y yo estaría y estoy a tu lado.-Me levanto la cara y acarició mi mejilla con una dulce sonrisa.
-Gracias.-Susurré con una débil sonrisa.
-No digas tonterías.-Me dio un dulce beso en los labios.
-¡Vamos con los chicos!-Me agarró de la cintura para andar hasta donde estaban.
-¡Claro!-Nos acercamos a los chicos estaba pasándomelo genial. Los chicos se pusieron a jugar al fútbol y Gema y yo nos sentamos en el césped y nos pusimos a hablar.
-¿Esa era la persona que me quería presentar?-Reía divertida-
-Sí-Sonreí feliz, como una niña pequeña.
-Es muy guapo, y haceis una pareja muy linda. Pero Pedro es mejor.-Empezó a reir.
-Claro, claro, claro... Lo que tu digas.-Mostré superioridad y luego me reí.
-Ainsh, te quiero tía.-Se acercó a mi torpemente y me dio un abrazo, la verdad que me alegra tener una nueva amiga, aunque echo de menos a Amalia, Sonia y Diana…
-Chicas, ¿vamos a dar una vuelta?-Fede nos miró sonriente.
Gema y yo hablamos a la vez-¡Vamos!-Nos levantamos y a mi me entró un poco de mareo, me asusté muchísimo y empecé jadear, veía todo borroso, no, no podía estar ocurriéndome esto. No, no ¡NO!
Gema me miro, y vio que me encontraba mal, yo no tenía la mirada fija en nada, ya que lo veía todo borroso y me era imposible.-Eh, Lourdes, ¿te encuentras bien?
-N...No…-Todos empezaron a acercarse preocupados. Despues de ese momento, sentí como las piernas me fallaban, me imagino que cai de sopetón al suelo, pero yo vi como todo surgia lentamente, todos pusieron cara de terror y Gema intento agarrarme, ya que era la que estaba mas cerca. Después de hay, lo vi todo negro…
domingo, 18 de septiembre de 2011
Capítulo 29.- ¿Qué haces aquí?
''De: Alberto, Hoy a las 00:47
Hola preciosa! Hoy tengo una sorpresilla para ti... Besos.''
Dios, ¡Alberto! jajaja Yo tengo dos… Jajajaj a Gema y el… bueno… el beso… ¡Se me olvidaba! ¡Hoy es el último dia que me tomo la pastilla! Me duché, me cogí una cola bastante alta, y me vesti. Me puse un vestido azul de flores rosas, manoletinas rosas y las gafas azules a juego con el vestido.
Llamé a pedro porque no tenia ni idea de la hora a la que habíamos quedado hoy. Esperé a que lo cogiera.
-Pedro… ¿a que hora es lo de hoy?
-A las 8 lo acabo de poner en un comentario en la foto.
-¡Venga vale! Te quiero y adiós que voy a salir.
.¿A dónde vas?
-¡Aah sorpresa!-Emití una especie de risa malévola.
-¡Dimelo!
-Vendeta! *venganza en italiano* Tu no me lo dijiste con lo de Clau.-Empecé a reír.
-Bueno… vale…. ¡Pero luego me lo cuentas!-Él también reía.
-Venga vale… Adiós
-¡Adiós!-Colgamos.
-Mamá ahora vengo un momento, ¿vale?-Andaba rápido para que mi madre no me entretuviera.
-¿A donde vas?
-A casa de Gema, la chica que te dije ayer.-Sonreí con tranquilidad.
-De acuerdo. ¡Te quiero!-Quereis saber donde fui en realidad ¿no? Pues iba a la biblioteca, y no, no para leer, iba a escribirle una carta a Alberto, y dársela en el parque. Voy a la biblioteca a hacerlo, porque en casa mi madre me puede pillar, y no tengo ganas de ningún interrogatorio. Ademas, en la biblioteca me inspiro más.
Llegué a la biblioteca, había cuatro o cinco chavales estudiando para los exámenes de recuperación, algunas personas leyendo y otras trabajando con los ordenadores, la verdad, la biblioteca es un sitio genial para relajarse y para pensar, o para la que lo utilizo yo, para escuchar música. Jaja. Tambien la utilizo para esconderme, cuando quiero estar sola, nadie se imagina que yo este allí.
Le compré a la bibliotecaria un papel de carta de esos decorados, la verdad que consiguió un buen comercio poniendo eso allí, además son muy baratos. Me senté en frente de una muchacha de unos 25 años, muy guapa, estaba haciendo algo con su portátil, se le veía ajetreada.
A su lado había otro chico. De la misma edad, que no la dejaba de mirar, se sonrojaba cuando ella le miraba y le sonreía. Cogí un boli negro del lapicero.
Comencé a escribir.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas''
Descanse un poco, Estaba muy emocionada, y tenia una sonrisa tonta en la cara, me imaginé que diría Alberto al leerla. Continué escribiendo.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas. Bueno y... esto te parecerá una tontería, si, el hecho de que esté escribiendo esto me parece de vergüenza, jaja. Pues bueno... que, que te quiero. ♥ Lourdes''
Terminé, la revisé, sonreí, y respiré hondo. Miré hacia arriba, la chica de delante, me miró, sonrió y volvió la mirada al portátil. Yo sentí que la carta estaba lista, así que decidí levantarme, sonreí de nuevo. Ahora me miraron el chico y ella, les sonreí a ambos, ellos se miraron y luego se sonrojaron. Yo solté una pequeña carcajada, me miraron sonrientes. Estaban enamorados.
Salí feliz de la biblioteca, carta en mano, mientras iba por la calle, la doble con cuidado y después me compré un helado, de recompensa, jajaja.
Llegué a casa feliz, y le eché un poco de colonia a la carta (se me va la olla) ahora olía mejor, jajajaja.
La guardé detrás de la tabla de surf que estaba colgada en la pared (mi madre nunca mira ahí) Bajé sonriente.
-¿Como que estas tan feliz?-Mi madre me miró divertida.
-Ehh... Yo... Hoy es el ultimo dia que me tomo las pastillas.- ¡IMPROVISACION AL TOPE! Sonreí con la esperanza que no hubiera notado la mentira.
-¡Tienes razón! Que alegría ¿Salimos a comer para celebrarlo?
-¡Vale!
-Venga pues en cuantito que llegué papá nos vamos.
Llegó mi padre y nos fuimos a comer, no paso nada interesante, aunque me harté de comer, jajaja.
Llegamos a casa sobre las 17:30, quería relajarme asi que me duché de nuevo, la verdad, que me daba igual haberme duchado antes. Me tomé la ducha con calma, y de paso, me lavé el pelo. Cuando salí eran las 18:15. Empecé a vestirme.
Me puse una camisa de cuadros blanca y negra, unos vaqueros rotos y mis supras blancas, un montón de pulseras de colores y mis RyanBan negras.
Lista, ahora me peiné con una cola alta, y me maquillé un poco. Me veía guapa, hoy sí.
Estaba nerviosa, cogí la carta, para que no se me olvidara y también algo de dinero. Me miré al espejo que estaba en el salón, me retoqué un poco el pelo con las manos, y subí de nuevo porque se me olvidó echarme colonia, jajajaja.
Salí por la puerta, y anduve rápido hacia el parque, y cuando estaba a punto de doblar la esquina de mi calle, escuche una voz.
-¡Lourdes!-Me gire rápido, pero yo sentí que todo iba a cámara lenta, a primera vista vi que era un chico, era Pedro.
-¿Qué haces aquí?
-¿Ya no puedo ni venir a recojerte?- Se preocupó, pensaba que me había molestado, pero en realidad, me había sorprendido.
Empecé a reír.- Claro que si, pero pensé que irías a recoger a Gema.
-Bueno, que tenga novia no significa que no sea el mismo de siempre, y no metas a Clau.- Me miro mal de reojo, y luego se acercó a mi y me dio un codazo a modo juguetón.-Con Gema todo es diferente.
-Te quiero pequeñajo.-Le abracé, necesitaba un abrazo, la verdad, que estaba muy emocionada por todo, por fin hoy se acabaron las pastillas y de los desmayos y de los olvidos, por fin hoy acabaré con el miedo de olvidarme de Alberto y de lo que siento por él, de olvidarme de Alberto, de mis padres, de Pedro, de olvidarme de… todo.
Me quedé un rato abrazada a él, y creo que noto que me pasaba algo.-Ehh, pequeñaja, ¿te pasa algo?-Me apartó de él agarrándome por lo hombros, para mirarme a la cara.
-Si, tengo que contarte algo.-Le conté todo, si TODO. Todo lo de los desmayos.
Pedro se mostró muy comprensivo.-Entonces, si no te desmayas en todo el día de hoy, y esta noche te tomas la pastilla, ¿ya no te desmayaras más?
-Exacto.
-Wow, me has dejado sin palabras, y… ¿alguna vez se te ha olvidado algo?
-Me desmayé una vez, y se me olvido quienes eran mis padres.- Miré hacía abajó, ese día estaba fatal.
-Vaya, debió de ser horrible.
-Demasiado.-Pedro y yo íbamos andando hacia el parque, y de momento se giro y me dio un abrazo.
-Gracias.
Pedro: Sabes que siempre te daré todos lo abrazos que necesites.
Llegamos al parque, y allí estaban todos…
Hola preciosa! Hoy tengo una sorpresilla para ti... Besos.''
Dios, ¡Alberto! jajaja Yo tengo dos… Jajajaj a Gema y el… bueno… el beso… ¡Se me olvidaba! ¡Hoy es el último dia que me tomo la pastilla! Me duché, me cogí una cola bastante alta, y me vesti. Me puse un vestido azul de flores rosas, manoletinas rosas y las gafas azules a juego con el vestido.
Llamé a pedro porque no tenia ni idea de la hora a la que habíamos quedado hoy. Esperé a que lo cogiera.
-Pedro… ¿a que hora es lo de hoy?
-A las 8 lo acabo de poner en un comentario en la foto.
-¡Venga vale! Te quiero y adiós que voy a salir.
.¿A dónde vas?
-¡Aah sorpresa!-Emití una especie de risa malévola.
-¡Dimelo!
-Vendeta! *venganza en italiano* Tu no me lo dijiste con lo de Clau.-Empecé a reír.
-Bueno… vale…. ¡Pero luego me lo cuentas!-Él también reía.
-Venga vale… Adiós
-¡Adiós!-Colgamos.
-Mamá ahora vengo un momento, ¿vale?-Andaba rápido para que mi madre no me entretuviera.
-¿A donde vas?
-A casa de Gema, la chica que te dije ayer.-Sonreí con tranquilidad.
-De acuerdo. ¡Te quiero!-Quereis saber donde fui en realidad ¿no? Pues iba a la biblioteca, y no, no para leer, iba a escribirle una carta a Alberto, y dársela en el parque. Voy a la biblioteca a hacerlo, porque en casa mi madre me puede pillar, y no tengo ganas de ningún interrogatorio. Ademas, en la biblioteca me inspiro más.
Llegué a la biblioteca, había cuatro o cinco chavales estudiando para los exámenes de recuperación, algunas personas leyendo y otras trabajando con los ordenadores, la verdad, la biblioteca es un sitio genial para relajarse y para pensar, o para la que lo utilizo yo, para escuchar música. Jaja. Tambien la utilizo para esconderme, cuando quiero estar sola, nadie se imagina que yo este allí.
Le compré a la bibliotecaria un papel de carta de esos decorados, la verdad que consiguió un buen comercio poniendo eso allí, además son muy baratos. Me senté en frente de una muchacha de unos 25 años, muy guapa, estaba haciendo algo con su portátil, se le veía ajetreada.
A su lado había otro chico. De la misma edad, que no la dejaba de mirar, se sonrojaba cuando ella le miraba y le sonreía. Cogí un boli negro del lapicero.
Comencé a escribir.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas''
Descanse un poco, Estaba muy emocionada, y tenia una sonrisa tonta en la cara, me imaginé que diría Alberto al leerla. Continué escribiendo.
''Alberto, gracias, me has hecho muy feliz durante estos días, porque aparte de otro líos, han pasado cosas más graves, y tu eres una de las cosas por las que he querido seguir adelante y hoy me voy a olvidar de todos esos problemas. Bueno y... esto te parecerá una tontería, si, el hecho de que esté escribiendo esto me parece de vergüenza, jaja. Pues bueno... que, que te quiero. ♥ Lourdes''
Terminé, la revisé, sonreí, y respiré hondo. Miré hacia arriba, la chica de delante, me miró, sonrió y volvió la mirada al portátil. Yo sentí que la carta estaba lista, así que decidí levantarme, sonreí de nuevo. Ahora me miraron el chico y ella, les sonreí a ambos, ellos se miraron y luego se sonrojaron. Yo solté una pequeña carcajada, me miraron sonrientes. Estaban enamorados.
Salí feliz de la biblioteca, carta en mano, mientras iba por la calle, la doble con cuidado y después me compré un helado, de recompensa, jajaja.
Llegué a casa feliz, y le eché un poco de colonia a la carta (se me va la olla) ahora olía mejor, jajajaja.
La guardé detrás de la tabla de surf que estaba colgada en la pared (mi madre nunca mira ahí) Bajé sonriente.
-¿Como que estas tan feliz?-Mi madre me miró divertida.
-Ehh... Yo... Hoy es el ultimo dia que me tomo las pastillas.- ¡IMPROVISACION AL TOPE! Sonreí con la esperanza que no hubiera notado la mentira.
-¡Tienes razón! Que alegría ¿Salimos a comer para celebrarlo?
-¡Vale!
-Venga pues en cuantito que llegué papá nos vamos.
Llegó mi padre y nos fuimos a comer, no paso nada interesante, aunque me harté de comer, jajaja.
Llegamos a casa sobre las 17:30, quería relajarme asi que me duché de nuevo, la verdad, que me daba igual haberme duchado antes. Me tomé la ducha con calma, y de paso, me lavé el pelo. Cuando salí eran las 18:15. Empecé a vestirme.
Me puse una camisa de cuadros blanca y negra, unos vaqueros rotos y mis supras blancas, un montón de pulseras de colores y mis RyanBan negras.
Lista, ahora me peiné con una cola alta, y me maquillé un poco. Me veía guapa, hoy sí.
Estaba nerviosa, cogí la carta, para que no se me olvidara y también algo de dinero. Me miré al espejo que estaba en el salón, me retoqué un poco el pelo con las manos, y subí de nuevo porque se me olvidó echarme colonia, jajajaja.
Salí por la puerta, y anduve rápido hacia el parque, y cuando estaba a punto de doblar la esquina de mi calle, escuche una voz.
-¡Lourdes!-Me gire rápido, pero yo sentí que todo iba a cámara lenta, a primera vista vi que era un chico, era Pedro.
-¿Qué haces aquí?
-¿Ya no puedo ni venir a recojerte?- Se preocupó, pensaba que me había molestado, pero en realidad, me había sorprendido.
Empecé a reír.- Claro que si, pero pensé que irías a recoger a Gema.
-Bueno, que tenga novia no significa que no sea el mismo de siempre, y no metas a Clau.- Me miro mal de reojo, y luego se acercó a mi y me dio un codazo a modo juguetón.-Con Gema todo es diferente.
-Te quiero pequeñajo.-Le abracé, necesitaba un abrazo, la verdad, que estaba muy emocionada por todo, por fin hoy se acabaron las pastillas y de los desmayos y de los olvidos, por fin hoy acabaré con el miedo de olvidarme de Alberto y de lo que siento por él, de olvidarme de Alberto, de mis padres, de Pedro, de olvidarme de… todo.
Me quedé un rato abrazada a él, y creo que noto que me pasaba algo.-Ehh, pequeñaja, ¿te pasa algo?-Me apartó de él agarrándome por lo hombros, para mirarme a la cara.
-Si, tengo que contarte algo.-Le conté todo, si TODO. Todo lo de los desmayos.
Pedro se mostró muy comprensivo.-Entonces, si no te desmayas en todo el día de hoy, y esta noche te tomas la pastilla, ¿ya no te desmayaras más?
-Exacto.
-Wow, me has dejado sin palabras, y… ¿alguna vez se te ha olvidado algo?
-Me desmayé una vez, y se me olvido quienes eran mis padres.- Miré hacía abajó, ese día estaba fatal.
-Vaya, debió de ser horrible.
-Demasiado.-Pedro y yo íbamos andando hacia el parque, y de momento se giro y me dio un abrazo.
-Gracias.
Pedro: Sabes que siempre te daré todos lo abrazos que necesites.
Llegamos al parque, y allí estaban todos…
viernes, 16 de septiembre de 2011
Capitulo 28.-Voy a besar a Alberto.
-Pedro… ¿Qué te pasa?-Gema estaba preocupada, se lo noté en la voz.
Pedro miró sobresaltado hacia arriba, se secó las lágrimas rápidamente.-No… no me pasa nada….nada importante, da igual.
-Pedro, ¿es por Fede?
-¡No! ¿Qué pasa con Fede?-Intentó forzar una sonrisa, pero se le hizo imposible.
-Desde que te has enterado que nos conocíamos, ni me has dirigido la palabra, ni me has sonreído, ni nada.-
-No.. si…
-Pedro, NO es mi ex, era coña, lo conozco porque es el mejor amigo de mi primo, y quedaba el año pasado de vez en cuando con ellos, nada más.-Gema, a pesar de estar mal, se le notó un poco molesta.
-Lo siento… ya le he contado a Lourdes…-Gema observo como Pedro derramaba una pequeña lagrima, yo también la vi.
-Shh… no llores… te…-Pedro la corto.
-No estoy llorando.-Se restregó la mano por los ojos.
-No, no estás llorando, ¡es que ahora te sudan los ojos!- Gema movió las manos mientras hablaba, Pedro asomo una pequeña sonrisita.
-¡Ahí! ¡Para quieto! Asi quiero que estés siempre.-Ella también sonrio, de repente, él la abrazo fuerte. Luego Pedro le susurró algo que no entendí. ¿Qué? No se que dijo…. No puedo leer labios, bueno, a lo mejor si, pero no a través de cabezas, ya que Gema y él estaban abrazados y solo veía la cabeza de Gema y un poco la cara de Pedro desde donde estaba...
-Yo también te quiero.Dijo Gema sonriente. ¡Mola! ¡Ahora se leer! ¡TE QUIERO! Eso ha dicho Pedro jajaja, que lista soy. Entonces, se besaron, un beso de película, que bonito, note que tenia una sonrisa en la cara yo también, Alberto… tengo ganas de besarle, de estar así con él… me encanta ese chico… mi…. Mi chico...
Me acerqué a Oscar y a Fede, que estaban atentos a la escena porque no tenían ni idea de que había pasado.
-¿Y esa escena del titanic, o de cantando bajo la lluvia, o de la película que sea?-Oscar empezó a decir chorradas mientras se reía.
-¿Que les ha pasado?-A Fede se le notaba un poco más preocupado.
-Nada, un mal entendido, pero esta todo arreglado.-Sonreí tranquila.
-Bah, total, da igual.-Empezó a reir.-Mientras que este arreglado.
-Claro.-Gema y Pedro se acercaron agarraditos, que monos.
-Nosotros nos vamos ya, ¿vale?-Pedro nos miró mientras agarraba a Gema por el hombro, y ella se aferraba a él por la cintura.
-Venga, adiós tío y Gema me ha encantado verte de nuevo.-Fede se levantó mientras lo decía.
Oscar se dirigió a Gema.-¡Adiés encantado de conocerte!-Luego miró a Pedro.-Y a ti no te digo adiós Pedro.-Empezó a reir, Pedro también.- No hombre, no.-Le chocó los cinco.
-Adiós chicos, me alegro de que se haya arreglado.-Se iban a ir ya, pero me acordé, le tenía que presentar a Alberto, me levanté a trompicones con dificultad.
-Chicos esperad.-Dije, Pedro y Gema miraron hacia atrás al escucharme.
-Pedro, Gema puede venir mañana la parque con nosotros, ¿no?-Pregunté un poco tímida, hombre, estaba Gema delante y es como si ella no estuviera.
-¡Es verdad! ¡Lo de mañana! Claro que puede.- Pedro sonrió y le dio un dulce beso a Gema en los labios.
-Pues allí estaré chicos.-Sonrió.
-¡Perfecto! Te tengo que presentar a alguien.- Puse una sonrisa divertida.
-¿A quien?-Gema me miraba intrigada.
-Sorpresa..! mañana lo sabras :)
Se fueron, al rato Fede y Oscar se tenían que ir también, asi que me fui con ellos. El dia estaba llegando, el dia en el que todo iba a ser como el primer día, después de todos los líos, el dia en el que no me pensaba echar atrás, lo iba a hacer… iba a besar a Alberto.
Llegué a casa, estaban papa y mama, comiendo ya, yo cogí un plato y me subí a mi cuarto, para comer en la terracita que tenía. Despues bajé el plato, no comí casi nada, no tenia nada de hambre hoy, estaba nerviosa por mañana, pero no entendía porque, iba a besar a Alberto y… bueno, si, esa es razón suficiente como para estar nerviosa, jajaja.
Cuando bajé mis papás estaban viendo una peli en la tele, una de esas de fantasmas, hoy tenían el día libre.
-Hola cariño, ¿vienes a ver la peli? Ha empezado hace poco.- Mi madre sonreía mientras señalaba un sitio a su lado en el sofá.
-No, da igual, no tengo ganas de ver una peli.- Reí un poco incómoda.
-Venga, vente anda…-Mi padre seguía insistiendo.
-Que no de verdad, otro día.-Subí a mi cuarto después de conseguir deshacerme de mis padres, me metí en la ducha, necesitaba relajarme, el agua caía, cada vez me la ponía un poco mas fría, me sentía mejor, me lavé el pelo y lo peiné con cuidado. Salí solo con la toalla, estaba mojando todo el suelo, pero me daba igual, me puse mi ropa interior y me vestí con algo mas fresco de lo que llevaba.
De momento, sonó mi móvil. Miré quien era, era un número que yo no tenía guardado, lo cogi.-¿Si?-
-¡Holaaaaa!-No reconocí la voz, aunque estaba segura de que era una chica.-¡Ui! ¿No tienes mi móvil?.- Escuché unas risas.-Soy Gema.
-¡Ahh hola! Te ha dado mi móvil Pedro, ¿no?
-¡Si! Era por si querías que fueramos las dos a dar una vuelta.- Preguntó un poco cortada.
-¡Venga vale! me parece bien, ¿a que hora quedamos?
-¿A las siete? Que hace mas fresquito.-No sé como pero noté como sonreía al otro lado del teléfono.
-Claro!-Cogí mi móvil y mi iPod, me puse un poco de maquillaje, algo de negro en los ojos, y poco mas. Me conecte a Tuenti, ninguna novedad. Aunque me quede con el ordenador mirando esto y lo otro.
Miré la hora, eran las seis y media bueno, iré mientras fuera, tomaré el aire y me relajaré mientras viene Gema.
Al rato, la vi a lo lejos.-¡Gema!-Corrí hacia ella y le di un abrazo. Conocía de poco a Gema, pero era una chica especial, de eso estaba segura.
-¡Hola guapa! ¿Vamos?- Mostraba una calma tranquilizadora.
-Claro, venga vamos.- Dije divertida. Dimos una vuelta hablando por la ciudad, hablamos que si Pedro, que si a quien tenía que presentarle que me caía genial, etc…
Llegué a mi casa muerta, estaba cansada, hoy si.
Subí al cuarto, no le dije ni hola a mis padres. La verdad, que ni los escuché. Cogí una toallita desmaquillante, me quité el maquillaje rápido me puse el pijama y me metí en la cama. Estaba muy cansada, de repente, me acordé de la pastilla, dios la pastilla! Bajé rápido me la tomé y suspiré hondo. Subí de nuevo y me tumbé en la cama, note como se relajaba mi columna. Me dormí rápido.
Me levante y vi que tenia un mensaje en el móvil.
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